El soldadito de plástico. Un homenaje de los Hermanos Farías, músicos viedmenses en Italia

 

Él es mi hermano y se llama Ramón Esteban Farías, lo llamábamos también el Moncho.

Desde niño hasta el día 18 de agosto del 2018 siempre fue el más fuerte de todos nosotros y siempre trabajo duramente para su familia. Recuerdo que en el barrio le decían Mostro porque ya a 16 años era capaz de demoler una casa entera solo.

Hoy ya no está más con nosotros y seguramente en Viedma no le dedicaran una calle, una plaza o un parque con su nombre, pero él construyó muchas casas, escuelas, zanjas y calles de tierra y piedras donde muchos de nosotros vivimos y caminamos, porque donde había un trabajo humilde y difícil por hacer él era primero en proponerse. Estaba mal de salud y tenía que seguir trabajando en condiciones imposibles para sobrevivir con su familia. Hoy lo perdimos para siempre y parece que cualquier acción que yo haga es inútil porque él ya no está más con nosotros.

El sentido de culpa que hoy provocó por saber que le faltaban sus hermanos y no haber pasado un poco más de tiempo con él, o la infinita rabia de saber que trabajaba en condiciones de salud extremas, sin derechos ni justicia social para él, me está destruyendo.

Recuerdo que en una Navidad lejana cuando ni zapatillas teníamos él fue el primero que me regaló la emoción más hermosa de mi infancia, un simple soldadito de plástico que hasta hoy me llevo en el corazón porque entre tantos hermanos que éramos no podía imaginarme que pensara también en mí, me regaló también miles de sonrisas y fuertes abrazos de hermano mayor. Nunca peleamos entre nosotros ni discutimos, nunca le falté el respeto porque lo amaba y lo amo a mi hermano mayor. Ahora que no se qué hacer porque no puedo reponer nada en su vida, porque un tiempo lo tuve y ahora lo perdí, puedo solo sufrir con toda mi familia su ausencia.

Él se veía poco y a veces parecía ausente entre nosotros porque era fuerte con el mundo y frágil con su familia. Pero en realidad nosotros, sus hermanos, lo amábamos mucho, tanto que en pasado le dedicamos dos canciones con las cuales recorrimos el mundo pensando en él y sus locas historias. Digo solo que hoy me duele la vida porque hubiera querido regalarle todas estas cosas ahora en su presencia. El fue y será siempre mi soldado de la vida…Edelmiro G. FarÍas

PS: Muchos quizás no lo saben ni tampoco escucharon estas canciones. Pegadito y una Vaca por amor fueron las dos canciones que escribimos para él porque nos inspiró siempre con su hermoso modo de ser y en este modo quiero recordar al Moncho…Hasta pronto hermano de mi alma.

 

 

Acerca de Raúl Díaz

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