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Carlos Berg y la mojarra desnuda. Por Jorge Castañeda, escritor de Valcheta

 

Supo escribir Enrique Wernike “Voy a elegir mi tierra, voy a destinarme un paisaje, un clima, un horizonte, voy a dar un inmenso salto hacia el espacio para descender serenamente en medio del campo”.

En el paraje Chipauquil –cuyo nombre en  tehuelche significa “tierra de pinturas, en este caso blanca-, a sesenta y cinco kilómetros de Valcheta, en las nacientes mismas del arroyo homónimo tiene su hábitat restringido la denominada mojarrita desnuda.

Se trata de una especie vulnerable único en el mundo incluída en 1988 en el libro rojo de la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza (UICN).

Es el único pez autóctono de toda la cuenca del Valcheta en estudio y restringido solamente a las nacientes del arroyo, una especie relictual.

“La mojarra desnuda fue descubierta a principios del siglo pasado y descripta por primera vez por el ictiólogo austríaco Fritz Steindachner, en 1903 en base a dos ejemplares que recibiera del ictiólogo argentino Carlos Berg, sin indicar la fuente de origen”.

“Le asigna el nombre de mojarra desnuda porque los ejemplares estudiados no poseían escamas. Al poco tiempo Eigenmann, en 1910 coloca a G. Bergi en una nueva subfamilia gymnocharacininae y señala la necesidad de descubrir la ubicación geográfica de la especie”.

“Finalmente, Aurelio Pozzi descubre y publica en 1936 la localización y origen de las mojarras descriptas por Steindachner y realiza una nueva descripción de dos ejemplares más, correspondientes al mismo lote recolectado por el señor Pedro Ezcurra (uno de los primeros agrimensores de la colonia pastoril Valcheta) y del cual Carlos Berg enviaras las primeras mojarras a Steindachner con anterioridad y corrige la ortografía del nombre de la especie quedando Bergi en vez de Bergii.

Dichas mojarras poseen las escamas hasta alcanzar los 42 mm de longitud del cuerpo y los cardúmenes más importantes se encuentran actualmente en la las denominadas “Vertiente Ortiz”, “Vertiente Destacamento” y “Estancia El Rincón”.

Poco se conoce que justamente Carlos Berg fue también uno de los directores del prestigioso Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, la institución científica más antigua del país.

Dicho Museo supo contar con varios científicos de renombre entre ellos el sabio Burmeister cuyas ideas clásicas comenzaron a chocar con las positivistas de los jóvenes científicos locales como Holmberg y Moreno entre otros.

“Este grupo, unido por su juventud, sus convicciones evolucionistas y su énfasis en la idea de la “argentinidad” y la identidad nacional, enfrentó a Burmeister, quién en 1880 había alcanzado la venerable edad de setenta y tres años y representaba la postura anti evolucionista, a los sabios extranjeros y el poder institucional que los jóvenes aspiraban”.

“Los últimos años de gestión del alemán no fueron los más florecientes, ya que hubo recortes en el presupuesto (siempre la cultura perjudicada) y se llegó hasta pensar en la reubicación del mismo”.

Murió en el año 1892 a raíz de un accidente que sufriera en la institución. Debemos acotar que los valiosos escritos de Burmeister sobre la Patagonia fueron estudiados con minuciosidad por el Dr. Rodolfo Casamiquela, en especial su “libreta de tapas negras”.

Una reseña acota que “Hay quienes afirman que Burmeister aconsejó que su sucesor fuera su compatriota Carlos Berg para evitar que se eligiera para el cargo a alguno de los jóvenes naturalistas locales con los que estaba enfrentado. Lo cierto es que Berg tenía una idea distinta para la institución: puso el acento en acrecentar las colecciones de distintas áreas zoológicas y, especialmente, en mejorar la exhibición. Consiguió hacer reformas en el edificio y renovar vitrinas y envases, y organizó amenas visitas guiadas conducidas por él mismo. Gracias a sus gestiones, en 1897, el Museo alcanzó la cifra récord de 47.436 visitantes”.

Después del fallecimiento de Berg, uno de los estudiosos de la mojarra desnuda, fue nombrado director Florentino Ameghino, y eso ya es otra historia.

Lo cierto es que para siempre han quedado unidos los nombre de Berg y nuestra rara “mojarrita desnuda” que como homenaje lleva su nombre.

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

 

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