Fundación Ninquihue recibió fondos judiciales para comida y juegos de 30 chicos

 

Funcionarios judiciales visitaron la Fundación Ninquihue, de General Roca, para conocer el destino de fondos recibidos por la entidad desde un procedimiento denominado “gestión de criterios de oportunidad”, previsto en el Código de Procedimiento Penal.

La visita fue efectuada por la fiscal jefe Graciela Echegaray, la adjunta Rocío Guiñazú Alaniz y el asistente letrado Gastón Britos Rubiolo.

En la “casa refugio”, creada hace más de 20 años, los representantes del Ministerio Público Fiscal fueron recibidos por la presidente Mabel Adaro, la vicepresidente y coordinadora general Nilda Martinangeli y la asistente social Inés Chavero.

“Todos realizaron un recorrido por las amplias instalaciones donde se invirtió la suma de $48.900, monto que surge del resarcimiento de los ofensores de los delitos que están comprendidos en el artículo 96 del Código Penal y también de las propias víctimas que deciden donar a ONGs u organismos de bien público dicho resarcimiento”.

Ninquihue adquirió calzado para los niños y niñas que asisten de lunes a viernes, de 8 a 18, a desayunar, almorzar y merendar. Además, compró equipamiento para los juegos que instalaron en el patio, como  un tobogán, una calesita y dos subibajas. Para el interior del lugar y para el mejor funcionamiento administrativo, compró una computadora y un calefactor.

Los 30 niños deben asumir ciertas reglas de convivencia que son necesarias para poder seguir recibiendo el acompañamiento de la institución. Adquieren el hábito de bañarse diariamente, cuestión que muchos no tienen acceso en sus viviendas, realizan las tareas del colegio junto a estudiantes del Instituto de Formación Docente como de la Universidad Nacional del Comahue que colaboran con el lugar.

Las edades de los chicos y chicas oscilan entre los 6 y los 16 años. “Nuestro objetivo es acompañamos durante toda la escolarización y muchas veces los ayudamos con sus decisiones de estudio universitario. Lo que ocurre en su contexto social es que dejan la escuela para ponerse a trabajar con un vecino, con los padres. Nosotros buscamos que ellos prefieran y quieran estar acá antes que en la calle”, explicó Inés Chavero.

Respecto al funcionamiento de Ninquihue, la coordinadora contó que “hay un registro de asistencia, todos los días cuando vienen lo completamos. Cuando vemos que faltan por algunos días nos comunicamos para saber qué está pasando”.

Mabel Adaro comentó que “lo que hemos adquirido nos ayuda a seguir por el camino que hace 20 años llevamos a cabo, lograr que los chicos que vienen a Ninquihue tengan realmente las mismas posibilidades que cualquier otro niño”.

Se dictan diversos talleres educativos como cerámica, artesanía en madera, huerta con la colaboración del Municipio local, que además cubre los gastos de luz, agua y gas del inmueble.

Las tres referentes de Ninquihue destacaron que se suma a la tarea diaria “atender la salud de los 30 chicos respetando el calendario de vacunación, atención odontológica y control del niño sano”.

Se pueden hacer donaciones de todo tipo: útiles escolares, ya que los niños durante el año escolar los reciben íntegramente de la Fundación, ropa, alimentos. Quien esté interesado puede acercarse a la calle Libertad 2100, del barrio Aeroclub de General Roca, de lunes a viernes de 8 a 18.

Ya han recibido este beneficio el Hospital Francisco López Lima, el Merendero “No me arrepiento de este amor”, la Asociación “Luz de Esperanza”).

Finalmente, señala la fiscal jefe Graciela Echegaray que “la reparación del daño por voluntad del autor permite alcanzar, con más eficiencia, los fines de la pena y solucionar el conflicto social, por reposición (o por intento de ellos) del estado anterior al delito. Esto favorece el fin de prevención general positiva, por la satisfacción que genera en la conciencia jurídica colectiva ver que el conflicto se ha superado, y por efecto docente que tiene el reconocimiento, por el propio autor del hecho punible, del bien jurídico tutelado por la norma que lo castiga, pues reconoce el interés de la víctima y lo satisface llevando a cabo una acción, quizás la más significativa si es sincero, para su inserción en la comunidad jurídica (“prevención especial positiva”)”.

 

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