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Empleados de la cárcel federal y presos construyeron la Casa de Gobierno de Río Negro

 

Se cumplieron 101 años de la inauguración de la primitiva planta baja del edificio de la Casa de Gobierno, en Viedma. Las obras fueron impulsadas por Pedro Antonio Serrano, por entonces gobernador del Territorio Nacional de Río Negro.

“En el mes de junio de 1914 Serrano anunciaba que recibía, del gobierno nacional, la suma de siete mil pesos para la construcción del edificio central de la Policía del Territorio, en Viedma”.

“La información oficial indicaba que con el objeto de que ese desembolso resultase suficiente se utilizarían, como mano de obra calificada, los obreros empleados en la cárcel federal viedmense y también, como peones, a los propios presos ocupantes de las celdas de la penitenciaria de las calles Alem (por entonces llamada Jujuy) y Álvaro Barros, (que ya tenía el nombre actual)”.
Este procedimiento para alivianar los costos de construcción, utilizando empleados del Estado y presos alojados en la cárcel local, fue de inmediato muy bien visto por la sociedad viedmense.

Lo que se supo un poco después es que el gobernador Serrano también había dispuesto un importante ahorro de costos en cuanto al suministro de ladrillos, poniendo en marcha los hornos de cocción de esos materiales en instalaciones de la chacra de la Cárcel de Viedma y con el trabajo de los internos.
De estas cuestiones se hacía eco La Nueva Era, con las siguientes consideraciones.

“Una de estas iniciativas, posiblemente la más provechosa considerándola desde varios puntos de vista, es la de la fabricación de ladrillos utilizando al efecto el trabajo de los pensionistas de la cárcel viedmense. (…) Hemos visitado los hornos, atendidos por pensionistas del establecimiento carcelarios. Unos veinte individuos trabajan ahí con actividad encomiable y mediante una retribución sumamente modesta, producen una cantidad de trabajo considerable. En el término de algunas semanas han llevado la producción de ladrillos hasta acumular unos trescientos mil, listos para la obra y de calidad inmejorable. Además, hay una cantidad crecida de adobes y se prosigue cortando a razón de cincuenta mil ladrillos por día, pero esta cifra es susceptible de ser aumentada, conforme los noveles obreros vayan adquiriendo con el ejercicio la habilidad indispensable para rendir el máximo de utilidad, el que puede estimarse en setenta mil ladrillos por día”. (La Nueva Era, 27 de diciembre de 1914)”.

“Las obras avanzaban, a pesar de las limitaciones presupuestarias, y el 23 de noviembre de 1915 en las páginas de La Nueva Era podía leerse que “está a punto de ser terminada la construcción del edificio destinado a la Jefatura y la Comisaría de policía de Viedma, ejecutada administrativamente por la Gobernación del Territorio con una economía de cierta importancia en su costo”.

El suelto añadía una somera descripción, puntualizando que “el amplio edificio levantado frente a plaza San Martín, por la elegancia de sus líneas y las comodidades que ofrece a las dependencias de la Policía, hace honor al municipio de esta capital que aumenta el número de sus construcciones urbanas con una mansión hermosa, erigida con arreglo a las leyes de la arquitectura moderna”.

Mayores datos surgen de otra nota del mismo semanario de referencia donde se detalla que la obra consta de 22 oficinas, con 32 metros de frente a la plaza San Martín y 46 metros de profundidad”.

“Se advierte que hasta principios de 1916 todas las comunicaciones periodísticas, así como las menciones administrativas en los breves detalles del boletín oficial de la Gobernación, aluden al edificio de la esquina de la calles Mendoza y Congreso de Tucumán (actuales Belgrano y Laprida) enfrente de la plaza San Martín, como “la Jefatura y Comisaría de Viedma”.

Pero Serrano tenía planificada la mudanza de todas las oficinas gubernamentales a la nueva sede, que con ingenio y buena administración había logrado levantar en algo más de un año y medio de labores.
Un pequeño suelto, aparecido en La Nueva Era el siete de mayo de 1916, indica que “en estos días las oficinas del gobierno del territorio han sido trasladadas a su nuevo local, en el edificio construido para Jefatura de Policía y comisaría de Viedma, frente a la plaza Alvear o San Martín, de Viedma”.
“Desde mañana ya funcionarán en la nueva casa, donde la gobernación tendrá no sólo el confort de amplias habitaciones bien construidas, sino una mejora considerable de la estética, pues el edificio de referencia es uno de los mejores de los territorios nacionales” completa la breve crónica, en la que no quedan dudas sobre la utilidad que habría de tener la mencionada construcción”.

“Dos meses después, en los solemnes actos del Centenario de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1916, la Casa de Gobierno y Jefatura de Policía del Territorio de Río Negro tiene una modesta inauguración formal.
Serrano transitaba por los últimos meses de su mandato trianual y, sabedor de que sus recursos administrativos de ahorro y aprovechamiento de mano de obra carcelaria despertaban críticas en algunos sectores del gobierno nacional, habría preferido mantener como algo discreto la habilitación de esas nuevas dependencias.
En el desarrollo de los actos oficiales del 9 de julio de 1916 sólo se menciona que, en la mañana de ese día, después del Te Deum en el templo parroquial, una numerosa columna de autoridades, vecinos ilustres y escolares, se dirigió hasta la plaza San Martín “a las puertas de la Casa de Gobierno”, en donde se descubrió una placa de bronce de homenaje a los próceres de la asamblea de la independencia, costeada por la municipalidad.”

 

*Esta nota fue elaborada con extractos del libro “Crónicas de la Casa de Gobierno de Río Negro, 1916-9 de julio-2016” escrito y compilado por Carlos Espinosa, editado por la Comisión Interpoderes del Bicentenario de la Independencia Nacional, cuyo lanzamiento oficial se producirá en los próximos días”.

 

Carlos Espinosa

 

Periodista y escritor de Viedma

 

Nota escrita para APP Viedma

 

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