Las máximas autoridades de Catriel destacaron hoy la figura de Don José Giles, quien falleció a los 118 años.
Vivió durante los últimos años en la residencia de adultos mayores “Melvin Jones”, rodeado del cariño de sus compañeros y del personal que lo atendió.
Por muchos años fue puestero a las orillas del río Colorado. Nació en las cercanías de Sargento Ocón y fue sobreviviente de la Crezca Grande del año 1914.
Al pasar los años, buscando otros horizontes, se trasladó a Peñas Blancas (al Norte de Catriel) donde fue contratado para cuidar chivas. Cuando le llegó el tiempo de hacer el servicio militar fue a Covunco, en las cercanías de Zapala.
Después volvió a Catriel y a su vida de puestero.
Una vez, José contó que tuvo una sola mujer y una sola hija, que viviría en La Pampa. “No tuve padre, sólo mi madre y un hermano y una hermana menor. Nunca conocí una escuela, por eso siempre fui puestero, hasta que mi vecino se dio cuenta que empezaba a quedarme ciego y me trajo para acá”, dijo a Río Negro refiriéndose a su llegada al hogar de ancianos.
Surgieron algunas anécdotas de vicios que aún conservaba: el cigarrillo, los caramelos y el jugo.
Siempre recordó que llegó a Catriel a los 14 años. “No había más que campo y muchos animales. Ahora ya no queda ninguno. Había chivas, ovejas, vacas y yeguarizos, hasta que empezaron a llegar las máquinas. Pero no me acuerdo mucho”, dijo uno de los últimos paisanos grandes rionegrinos que quedan.
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