Entre 1878 y 1885, en el contexto de la denominada Conquista del Desierto, la localidad de Carmen de Patagones se convirtió en un centro de detención, distribución y explotación forzada de niños indígenas tomados como prisioneros de guerra. Este fenómeno, ampliamente documentado por historiadores a través de registros oficiales de la época, constituyó un sistema de esclavitud de facto donde los menores fueron despojados de su identidad y utilizados como mano de obra gratuita.
Fuente: Varias publicaciones
A continuación el siguiente texto difundido por el Museo Emma Nozzi, de Carmen de Patagones
Botín de guerra
Aborda la realidad de aquellos niños indígenas que, habiendo sido apresados durante la “Campaña al Desierto”, fueron destinados a Carmen de Patagones. Conocemos así, la habitualidad de solicitudes de “chinitos” o “chinitas” de tal o cual edad por parte de vecinos a quienes les eran entregados sin mediar compromiso alguno de su parte. En general, las criaturas que habían sido arrancadas a sus madres eran asignadas a la servidumbre doméstica o rural.
La Campaña al Desierto I
La llamada “Campaña al Desierto” fue parte del proceso de construcción del Estado Nacional, caracterizado por la concentración de atributos que estaban antes en manos de los estados provinciales, la Iglesia o de las sociedades indígenas. Este proceso se gestó por la doble vía de la ley y de la imposición armada.
Atributos arrebatados a las provincias:
- Eliminación de las milicias provinciales y constitución de un ejército nacional que, ferrocarril mediante, intervino toda vez que el nuevo orden establecido en las provincias se vio amenazado.
- Supresión de las aduanas interiores, apuntando a la constitución de un mercado interno, aunque restando a las escuálidas finanzas provinciales uno de sus escasos recursos.
- Supresión de las emisiones de moneda por las provincias.
- Apropiación de la ciudad de Buenos Aires como capital de la República, con lo que la provincia homónima debió hacerse de una nueva capital -La Plata-.
- Nacionalización de la Aduana, que restó a la provincia de Buenos Aires el más importante de sus recursos fiscales.
- Atribuciones de la Iglesia que se apropió el Estado nacional:
- Ley de Registro Civil, por la que el Estado se hizo cargo del registro de las personas, que hasta entonces estaba en manos de la Iglesia.
- Ley 1420 de educación obligatoria, gratuita y laica acotó el campo de acción que la Iglesia tenía en la enseñanza.
- Ley de Matrimonio Civil por la que se desconoció la validez del matrimonio religioso.
Atributos arrebatados a las tribus autónomas:
- Se las desarticuló como unidades políticas y como grupo social, además de desposeerlas de sus tierras. Todo ello en la “Campaña al Desierto” 1878 – 1885 y en la “Campaña al Chaco” 1884 – 1917.
Un drástico cambio político
Un drástico cambio de rumbo se produjo entre los años 1867 con la ley Nº 215 y 1878 con la ley Nº 947. Esta última se planteó como complementaria de la N° 215. Sin embargo, resultaba hasta violatoria de sus disposiciones.
LEY Nº 215 agosto de 1867.
- 1º – Se ocupará por fuerzas del Ejército de la República la ribera del río “Neuquén” o “Neuquen”, desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia en el río Negro en el Océano Atlántico estableciendo la línea en la margen septentrional del expresado río de la Cordillera al mar.
- 2º – A las tribus nómades existentes en el territorio nacional comprendido entre la actual línea de frontera y la fijada por el artículo 1º de esta ley, se les concederá todo lo que sea necesario para su existencia fija y pacífica.
- 3º – La extensión y límite de los territorios que se otorguen en virtud del artículo anterior, serán fijados por convenios entre las tribus que se sometan voluntariamente y el Ejecutivo de la Nación – Quedará exclusivamente al arbitrio del Gobierno Nacional fijar la extensión y los límites de las tierras otorgadas á las tribus sometidas por la fuerza – En ambos casos se requerirá la autorización del Congreso.
- 4º – En el caso que todas o algunas de las tribus se resistan al sometimiento pacífico de la autoridad nacional, se organizará contra ellas una expedición general hasta someterlas y arrojarlas al Sud de los Ríos Negro y Neuquén.
- 9º – Todo el contenido de la presente ley comenzará a tener efecto inmediatamente de terminada la guerra que hoy sostiene la Nación contra el Paraguay ó antes si fuere posible. Lo relativo al pacto de indios, deberá comenzar su ejecución inmediatamente de sancionada por el Ejecutivo.
LEY Nº 947 sobre la línea de fronteras, en la margen izquierda de los ríos Negro y Neuquén. Octubre 1887
- 1º – Autorizase al Poder Ejecutivo para invertir hasta la suma de un millón seiscientos mil pesos fuertes, en la ejecución de la ley de 13 de Agosto de 1867, que disponiendo el establecimiento de la línea de fronteras, sobre la margen izquierda de los ríos Negro y Neuquén, previo sometimiento por desalojo de los indios bárbaros de la Pampa, desde el río Quinto y el Diamante, hasta los dos ríos antes mencionados.
- 19º – El Poder Ejecutivo reservará en las partes que considere más conveniente, los terrenos necesarios para la creación de nuevos pueblos y para el establecimiento de los indios que se sometan.
Como hemos visto, la ley 215 establecía que “A las tribus nómades” “se les concederá todo lo que sea necesario para su existencia fija y pacífica.” … “La extensión y límite de los territorios que se otorguen en virtud del artículo anterior, serán fijados por convenios entre las tribus que se sometan voluntariamente y el Ejecutivo de la Nación”. “Lo relativo al pacto de indios, deberá comenzar su ejecución inmediatamente de sancionada por el Ejecutivo.”
Es decir que debía abrirse una instancia de negociación para establecer qué caciques se someterían a cambio de mantener para su gente territorios que les garantizara la subsistencia. Sin embargo, no existió negociación previa a la Campaña. La ley 947 que la precedió, directamente ordenó el “sometimiento por desalojo de los indios bárbaros”.
Estado e Iglesia en la Campaña
En el año 1867 se sancionó la ley N° 215 que se proponía llevar la frontera hasta el río Negro, concediendo a las tribus nómades incluidas en los nuevos límites “todo lo que sea necesario para su existencia fija y pacífica”.
En ese marco, y a pesar de la creciente distancia entre Iglesia y Estado, la orden lazarista (o de San Vicente de Paul) a pedido del arzobispo Aneiros, estableció un centro misional en Patagones, con un ambicioso plan para integrar a los indios mediante la educación.
Sin embargo, la conclusión de la guerra del Paraguay (1870) y el sometimiento de la insurgencia provinciana (1876), facilitaron un giro dramático de la política de fronteras del Estado Nacional.
El objetivo de extender la frontera sur cuajaría entonces en la ley 947 de 1878, que refleja claramente el cambio de rumbo. La idea de integración pacífica había permutado por la de “sometimiento por desalojo de los indios barbaros”.
En este nuevo contexto los lazaristas, alegando “razones de conciencia” resignaron de la Misión en Patagones, en favor de los salesianos. De tal modo, las escuelas para formar maestras indígenas del lazarista Savino, devinieron en los colegios para niños criollos del salesiano Fagnano.
La Campaña al Desierto II
Entre los años 1878 y 1885 el Estado argentino desarrolló un conjunto de operaciones militares concebidas por el general Julio A. Roca al que se denominó “Campaña al Desierto”.
Las tribus patagónicas y las del Sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y Buenos Aires, fueron arrasadas. Las que no opusieron resistencia a la avanzada militar, en general, fueron desplazadas a tierras lejanas e inhóspitas. Las rebeldes fueron minuciosamente desarticuladas. En palabras de Aristóbulo del Valle, sus integrantes oficiaron de “botín de guerra” del vencedor. Los hombres fueron repartidos en obrajes y haciendas en los cuatro puntos cardinales; las mujeres prostituidas o entregadas en servidumbre de las familias porteñas y los niños asignados a familias como servidumbre doméstica.
Por otra parte, aprovechando que Chile estaba comprometido en la guerra del Pacífico (1879-1883), Roca ocupó la totalidad de la actual Patagonia argentina, buena parte de la cual era pretendida por nuestros vecinos. Esta brillante maniobra estratégica, casi con seguridad, salvó a ambas naciones de una conflagración.
La empresa militar, cuyos métodos fueran criticados por dirigentes de la época, permitió incorporar al naciente Estado argentino millones de kilómetros cuadrados de superficie, cuya puesta en producción profundizó la integración de la Argentina a los mercados internacionales.
Las ideas de la época
Cuando analizamos las políticas llevadas a cabo por un gobierno, debemos atender necesariamente, a las posibles soluciones alternativas y a las ideas y debates de aquel momento. Esto es, que no podemos analizar decisiones del pasado utilizando parámetros, categorías de análisis o teorías actuales.
Ponemos aquí en cuestión, dos decisiones del Gobierno Nacional vinculadas a la campaña. La primera es el propósito de extender la soberanía de la Nación hasta el Estrecho de Magallanes. La segunda es la política de “sometimiento por desalojo de los indios bárbaros”, lo que en concreto significó una política de tierras, tribus y familias arrasadas.
Respecto del propósito de extender la soberanía de la Nación hasta el Estrecho de Magallanes, podemos afirmar que la propia dinámica del proceso histórico mundial hacía impensable la coexistencia de la soberanía de las tribus de pampa y Patagonia con la del Estado Nación; mucho menos la existencia de un territorio indígena autónomo. A fines de siglo XIX no había partido, facción o núcleo intelectual en Europa o América que realizara semejante planteo.
Sin embargo, la imposición del poder soberano del Estado no equivale a la apropiación de la tierra por privados. Un caso paradigmático fue el del Neuquén, con sus valles densamente poblados y cultivados por los manzaneros de Saihueque; con sus extensas praderas en las que pacía todo tipo de ganado, incluso el de hacendados chilenos por el que aquél percibía canon de pastaje; con la bandera argentina en el toldo del cacique… Todo ello se convertiría luego de la Campaña, ahora sí en un desierto en el que miles de familias laboriosas, serían reemplazadas por un puñado de puesteros de grandes estancias ganaderas de propietarios ausentistas de la alta burguesía porteña. En síntesis, no debemos asimilar la soberanía nacional con la soberanía de los terratenientes.
En cuanto a la política de “sometimiento por desalojo de los indios bárbaros” a que refería la ley 947 que dio soporte a la Campaña, vemos que no sólo se disgregaron los miembros de las tribus, sino que las propias familias fueron minuciosamente desmembradas. No se dejó madre con hijo ni hermano con hermana y cada sometido fue puesto en un status social que sólo se diferenciaba de la esclavitud en el que no podían ser objeto de comercio.
En este punto sí podemos afirmar que existieron sacerdotes y políticos que se opusieron a esta metodología aberrante y la criticaron duramente. Entre los primeros están los miembros de la orden de San Lázaro, o lazaristas que dejaron la Misión en Patagones una vez que se conoció el cariz que tendría la campaña.
Entre los políticos se destaca Aristóbulo del Valle, senador nacional por el Partido Autonomista (1876 – 1890) y cofundador de la Unión Cívica Radical: “Al hombre lo hemos esclavizado, a la mujer la hemos prostituido, al niño lo hemos arrancado del seno de la madre. En una palabra, hemos desconocido y violado las acciones que gobiernan las acciones morales del hombre”.
A continuación, se transcriben algunas de las cartas pertenecientes a fondos documentales del archivo del Museo Histórico Regional “Emma Nozzi”:
Viedma 10 de octubre de 1883
Al Teniente Coronel Don Lino O. de Roa
Si en la nueva correría que tiene que hacer le fuese bien sino le es mayor compromiso le agradeceré una chinita de 10 a 12 años. Es un compromiso que tengo en Buenos Aires o mejor dicho creen que aquí se barren con la escoba y me piden constantemente le consiga. Por otra parte le aseguro quedaría muy bien colocada.
Luciano Greloni
Viedma octubre 13 de 1883
Sr. Comandante Don Lino O. de Roa.
Amigo Roa, necesito que me haga el servicio de separarme dos chinitas buenas de las que trae y que ya el General Vintter sabe sobre esto y le agradecería si pudiera mandármelas en la primera oportunidad, estas chinitas son para mi familia. También le encargo cualesquier curiosidad que pueda encontrar en duplicado pues estoy arreglando una pequeña colección y desearía obtener algo de por esos parajes.
Rómulo Sarmiento
Conesa octubre 20 de 188…
Al Teniente Coronel Don Lino O. de Roa donde se halle
Estimado amigo quisiera… Ud. viese si podía conseguir un chinito como de cinco o seis años para mi para criarlo y educarlo a mi gusto, quedando agradecido desde ahora.
Macovio Rodriguez
Viedma 7 de noviembre 1883
Al Teniente Coronel del Armada Argentina Gefe de la expedición territorial de la Patagonia Don Lino O. de Roa = Arroyo Valcheta.
Sr. Comandante, si le es posible le ruego no olvide de traerme una chinita que le agradeceré, tantos años hace que tenemos mi señora y yo tal deseo y no pudimos conseguir así que espero de su bondad me tenga presente en esta ocasión como siempre.
Juan Orsa
Viedma marzo 10 de 1884
Mi estimado Comandante
Mucho le agradezco el indiecito que me trae, sin embargo, siendo que no pueda traerme una chinita para salvar su compromiso de mucho tiempo. El general me encargo le diga que puede hacer una excepción de mi y hacerme traer si no le es mucho trabajo una chinita para salvar mi compromiso, así pues espero me haría este gran servicio.
Rómulo Sarmiento
La mayoría de estos niños se incorporaría a la civilización como servidumbre doméstica o rural de las familias receptoras. Con el correr del tiempo olvidarían sus verdaderos nombres, el rostro de sus padres, sus hermanos, los juegos y las travesuras en la toldería. Incluso la sociedad toda pareció olvidarse de ellos y su destino. No obstante, más de un siglo después de la tragedia, volvimos a saber de ellos gracias a los Registros de Vecindad.
El Registro de Vecindad de Patagones de 1887 da cuenta de 104 niños indígenas distribuidos entre los vecinos de una población que no alcanzaba a los 2.000 habitantes.
Niñez robada
En el curso de su lectura, el niño que en la fotografía de la muestra ceba mate a unos hacendados, se nos aparece como una sombra apenas insinuada. Por momentos, todo un universo perdido se hace llanto nocturno, apagado, casi inaudible; ¡pobrecito!, no sea cosa que lo reten….
En el año 1869, George Muster realizó un viaje desde el río Santa Cruz, hasta Carmen de Patagones acompañado de tribus tehuelches. De su maravilloso libro “Vida entre los Patagones” hemos tomado estos fragmentos que dan cuenta del mundo de donde se arrebató a los niños a los que nos referimos en esta muestra.
(Refiriéndose al cacique Orkeke) … “A veces, pero muy de tarde en tarde, se permitía embriagarse; pero nunca reñía, y era cosa entendida que, en casos de orgía general, él o su hermano Tankelow debían conservarse serenos para proteger a sus familias. Él no tenía hijos, y había adoptado a un perrito llamado Ako, que disfrutaba del puesto y de los honores de hijo único; pero demostraba gran afecto a sus sobrinos y sobrinas, a algunos de los cuales muchas veces veíamos en sus brazos durante una marcha o al regreso de una cacería”
… “Nos sentamos entonces para observar los juegos de Keoken, la linda hijita de Tankelow, que empezaba ya a hacerse mujer, y de un muchachito al que puse el apodo de Capitán John, entretenidos ambos en apresar y montar algunos de los caballos, más mansos que los otros. Pronto se cansaron de sus hazañas ecuestres; y, movidos por el espíritu de maldad que parece dominar siempre a los chicos, especialmente a los chicos indios, vinieron a pedirme un fósforo. Sin sospechar su propósito, les di la codiciada presa, con la que se alejaron apresuradamente, entusiasmados; y al cabo de pocos momentos habían pegado fuego al ralo y marchito herbaje, a alguna distancia del toldo, pero del lado del viento. Al principio no advertimos el incendio; pero al oscurecer, cuando volvió Tankelow de la caza con una provisión de carne, la conflagración era visiblemente peligrosa. Por lo que todos tuvieron que poner manos a la obra; y, a fuerza de arrancar el pasto, con gran trabajo contuvimos los progresos del fuego, que, ayudado de noche por la brisa, muy probablemente habría consumido el toldo y puesto en peligro a sus ocupantes. De los culpables no se cuidó nadie; al parecer se consideraba lo ocurrido como uno de los tantos incidentes de la vida diaria. ”…
Luego de un cruento enfrentamiento con otra tribu… “Las criaturas parecían ser los únicos miembros de la partida a quienes no causaba ningún efecto la lobreguez predominante. Habían descubierto un banco de nieve en un rincón y se divertían deslizándose por él sobre un pedazo de madera, a la rusa. ”…
… “En ese campamento ocurrieron entre los indios y sus mujeres dos reyertas, que fueron las únicas trifulcas matrimoniales de que tuve noticia durante mis andanzas con ellos. Una, entre Tankelow y su mujer, tuvo por teatro nuestro toldo. Empezó porque Tankelow castigó a su hija, cosa que disgustó seriamente a la mujer y de las palabras los cónyuges pasaron a los golpes, y la mujer llevaba ya la mejor parte cuando la señora de Orkeke intervino con brazo fuerte y puso término resueltamente al desorden.” …
… “Mientras estábamos hablando entró su hijo, muchacho de unos doce años de edad; el recién llegado me sorprendió a causa de su diferencia con los demás muchachos indios; por su cabello y sus ojos oscuros, y su tez clara, se le habría tomado fácilmente por un muchacho inglés.”
… “La escena era animada pero apacible; podía verse aquí un grupo de jóvenes jugando a la pelota, allá un hombre domando un potro, y más abajo, junto a la corriente, muchachas bañándose o buscando en los aguazales espinaca silvestre, que crecía en grandes cantidades en toda la orilla del agua. Un día hice una excursión con los chicos para arrancar espinacas y saquear nidos de patos silvestres y gansos de tierras altas; volvimos de ella cargados de botín y a la noche se hizo un estofado a la tehuelche, con grasa de avestruz, espinacas y huevos, combinación que fue aprobada universalmente. Otro día salimos a pescar, y después de recoger varias piezas con línea y anzuelo declaramos lento ese procedimiento e improvisamos una red cosiendo juntos dos ponchos, metiéndonos luego en el agua dragamos las partes bajas, y, a pesar de la lenteja acuática que nos estorbaba un poco, hicimos varias buenas redadas.
La presa consistía en peces de la clase parecida a la perca y en una especie de bagre. Pero los indios, con excepción de Casimiro, no comían pescado, y al parecer me veían saborearlo con los mismos ojos con que el inglés mirara a primera vista la afición de ellos a la sangre. Otra vez hicimos una expedición para extraer una especie de raíz un poco parecida a la chirivía, pero, aunque estuvimos escarbando durante una hora, nuestros esfuerzos fueron recompensados apenas por unas cuantas raicecitas que se dieron a las criaturas. Invitado por la señora de Orkeke, probé una que había sido asada al rescoldo, y me pareció insípida e insulsa.” …
… “Poco después de nuestra llegada, un muchachito se cortó un dedo y de acuerdo con la costumbre se sacrificó una yegua. Enviaron a nuestro toldo una parte de la carne que fue recibida con agradecimiento porque todos estábamos medio muertos.” …
… “Como escribir en el toldo era casi imposible por la curiosidad de las criaturas, que se apiñaban a mi alrededor para hacerme preguntas, por lo general llevaba el cuaderno de apuntes a mi retiro; pero allí me interrumpían a menudo las niñas, que iban so pretexto de bañarse y que demostraban una gran curiosidad traviesa por conocer el contenido de mi libro” …
… “Los pollos de avestruz abundaban y en las cacerías apresábamos siempre algunos, lo que constituía un agradable extraordinario en nuestra comida. Las criaturas tenían varios para diversión, y acostumbraban soltarlos para cazarlos con boleadoras diminutas, lo que por lo general acababa con la, muerte de ellos.” …
… “Poco después de nuestra llegada, se lastimó una de las criaturas mientras jugaba con una boleadora hecha con tendones de pata de avestruz, y por consiguiente se efectuó una matanza de yeguas.” …
… “Como soy admirador del cabello largo, cuando me instalé por primera vez entre los indios admiré en grande a la hija de Chang por su cabellera, dos trenzas inmensamente largas, preciosamente embellecidas, que, como es natural, pensé que fueran propias. Pero a la mañana siguiente la encontré por casualidad en ocasión en que volvía al toldo con agua, y vi con gran desconsuelo que se había quitado el postizo y que sus guedejas naturales eran todo lo contrario de largas.”
… “A las criaturas se las viste con mantas chicas, pero lo más frecuente es que se les deje andar de un lado a otro desnudas, hasta los seis u ocho años; se les hacen botitas con la piel que se saca de las patas delanteras del guanaco, ablandadas a mano. Por regla general, las criaturas muy pequeñas se resisten decidida y eficazmente a llevar esa prenda, y, sea cual fuere el rigor del tiempo, prefieren andar corriendo descalzas.
Las cunas para los nenes se hacen de varas de mimbres entrelazadas con tiras de cuero; se las provee de una cubierta para resguardarlas del sol y de la lluvia, y se les da la forma conveniente para que, en la marcha, puedan asentarse sobre la montura que usa la madre. Se les adorna, si los padres son ricos, con campanillas y chapas de bronce y también de plata.” …
… “Las criaturas se entretienen, por lo general, en imitar a las personas mayores. Los muchachos juegan con boleadoras diminutas y cazan perros con pequeños lazos; y las muchachas construyen tolditos para sentarse dentro de ellos; y con este objeto unos y otras se llevan, sin que nadie los reprima, todo lo que les parece conveniente. Muchas veces, cuando estaba por incorporarme a la cacería, tenía que intervenir en estos últimos juegos para recobrar mis arreos de montar que los jóvenes se habían apropiado.” …
“Al nacer una criatura, si los padres son ricos, esto es, si poseen un buen número de yeguas y caballos, y de adornos de plata, se da parte de ello inmediatamente al doctor o brujo de la tribu, al cacique y a los parientes. El doctor, después de sangrarse con punzones en la sien, el antebrazo o la pierna, da orden de que se erija una tienda de mandiles, una “casa bonita” como la llaman los indios; y se sacrifican yeguas, y siguen a eso un festín y un baile, como los que se efectuaron en el valle del río Chico y que se han descrito en el capítulo III. Poco después del nacimiento se unta a la criatura con yeso húmedo. Las madres están en condiciones de andar a caballo el mismo día, o, con toda seguridad, al día siguiente; colocándose en una cuna de mimbre al recién nacido, al que sus dos padres atienden con la mayor ternura.”
“En su infancia se asigna a toda criatura caballos y arreos propios, que se consideran desde entonces como bienes personales de la misma, sea varón o mujer, y que los padres no pueden recobrar o negociar. No se hace ceremonia alguna para dar nombre a la criatura, ni, que yo sepa al menos, se ha establecido época alguna para que esa ceremonia se lleve a cabo. Los nombres más comúnmente usados son tomados, creo, de los lugares de nacimiento. Los nombres patronímicos o hereditarios son desconocidos, salvo en uno que otro caso, en los que al parecer se ha querido imitar la costumbre española; pero el uso de los apodos es general, y muchas veces se conoce a los padres por el nombre de la criatura que usurpa el nombre propio.”
“Los muchachos aprenden en breve a servirse de las armas, y tanto los varones como las mujeres aprenden a cabalgar antes que a caminar; es raro que los hijos acompañen a sus padres en las cacerías antes de tener diez o doce años y no toman parte en los combates sino cuando tienen unos dieciséis años; pero no se ha establecido período, ni ceremonia alguna, que indique su admisión en el círculo de los adultos. La entrada de las indias en la pubertad se celebra en la forma que se ha descrito ya. Desde la edad de nueve o diez años las mujeres acostumbran ayudar en las tareas domésticas y en la fabricación de objetos, y como a los dieciséis años se las considera aptas para la vida matrimonial; pero, por lo general, permanecen solteras unos cuantos años más. Los matrimonios se hacen siempre por inclinación y si la dama no gusta del que pretende su mano, los padres no la obligan a realizar los deseos de ellos, aunque ese enlace pudiera serIes ventajoso.” …
… “En cuanto a las criaturas, los indios las miman en todo sentido, les dejan que monten los mejores caballos y no los corrigen por ninguna travesura. Siempre me sorprendió que los muchachos no se hicieran tercos y voluntariosos al crecer, a consecuencia de esa falta de reprensión. Los que no tienen hijos adoptan a veces un perrito, en el que derrochan sus afectos y al que conceden caballos y otras prendas de valor, que se destruyen cuando el dueño de ellas muere.”
“Otra de las cosas que me ha sorprendido es que los misioneros hayan tenido tan poca suerte en sus esfuerzos para enseñar a esas criaturas a leer y a escribir, porque todas son por naturaleza muy inteligentes, aunque, como es natural, hay excepciones.
Es una prueba de su facilidad de imitación el muy poco trabajo con que enseñé al hijo de Hinchel a escribir el nombre de su padre y de dos indios más en muy breve tiempo. Yo tenía la costumbre de estar dibujando siempre buques en una tabla, con un pedazo de carbón, para entretener a las criaturas, y éstas copiaban fácilmente esas figuras. Hinchel mismo, una vez que quería explicar una parte del curso del río Negro, dibujó un mapa tosco en la tabla que, según vi después, resultó perfectamente correcto.” …
… “Durante esa noche nació una criatura cuyos padres eran ricos, y, en consecuencia, se llevó a cabo una gran matanza de yeguas, se erigió la tienda de mandiles y se anunció una fiesta con baile.” …
… “cazamos también un zorrino que Casimiro quería conservar para juguete de los chicos, pero al que soltó a instancias mías para que gozara de la libertad. “¡Figúrense un zorrino domesticado!”, dirá alguno; pero en el toldo de Hinchel había dos zorrinos que andaban por todas partes, perfectamente domesticados y tan juguetones como gatitos, sin hacer nunca uso de su poder ofensivo, y que, al perderse a veces por unas horas, provocaban en los chicos un terrible alboroto hasta que se les encontraba.” …
Bibliografía
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>DEL RIO, Walter: Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en Patagonia. Ed. Universidad Nacional de Quilmes, 2005.
>DEL RIO, Walter: Confinamiento, deportación y bautismos en la costa del río Negro, en Cuadernos de Antropología Social, Universidad de Buenos Aires, Instituto de Ciencias Antropológicas, N° 13, 2001.
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>GARAVAGLIA, Juan Carlos: Construir el Estado inventar la Nación El Río de la Plata, siglos XVIII-XIX, Ed. Prometeo, 2006.
Fuente: Museo Emma Nozzi, Carmen de Patagones
Título original del documento: Botín de guerra
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