Alumnos de Río Negro, próximos científicos, visitaron instalaciones nucleares

 

Un grupo de 14 estudiantes del último año de la carrera de Ingeniería Nuclear del Instituto Balseiro, con sede en Bariloche, realizó prácticas y visitas a Atucha I, Atucha II, Embalse y CONUAR. Se trata de las grandes instalaciones de producción de energía y de elementos nucleares del país.

La aplicación pacífica de la energía nuclear es clave en ámbitos variados como la medicina, generación de electricidad y agricultura. Una sólida formación en el área garantiza la continuidad de estas prestaciones, así como su desarrollo. Por eso, 14 estudiantes de quinto año de Ingeniería Nuclear del Instituto Balseiro visitaron instalaciones vinculadas con la temática, ubicadas en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, del 16 al 25 de junio. Ayer lunes 14, difundieron esas actividades.

Las visitas son parte del plan de estudios de la carrera y se trata de una materia denominada “Pasantías en instalaciones nucleares”. En este contexto, visitaron diferentes espacios de cada planta, asistieron a charlas con personal técnico especializado e, incluso, hicieron ejercicios de operación en los simuladores de las centrales de Atucha II y de Embalse.

El itinerario fue amplio e incluyó recorridos y prácticas en Atucha I y Atucha II, en Lima, provincia de Buenos Aires; CONUAR (Combustibles Nucleares Argentinos S. A.), en el Centro Atómico Ezeiza de la misma provincia; y la Central Nuclear de Embalse, en Río Tercero, Córdoba. Acompañó el vicedirector de Ingeniería del  Balseiro, Rubén Sosa, además de profesionales de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) y de CONUAR.

A lo largo de su carrera, los estudiantes de Ingeniería Nuclear hacen prácticas en el reactor de investigación RA-6, ubicado en el Centro Atómico Bariloche de la CNEA. A esta formación se suman las experiencias vividas durante el viaje, que les permiten ampliar sus conocimientos en reactores de potencia y otros tipos de dispositivos de primer nivel en el área.

CEl docente Rubén Sosa explicó que en Atucha II y en Embalse existen simuladores, que son réplicas exactas de la Sala de Control de cada central nuclear, donde los estudiantes realizaron actividades relacionadas con la operación de cada una de ellas.

“De este modo, los alumnos pudieron participar y ‘actuar’ como si fueran personal de operación, de distintos casos base y desviaciones de las condiciones normales. Justamente, esta sala está diseñada para entrenar a los operadores de los reactores nucleares, parecida a los simuladores para los pilotos de aviones”, ejemplificó Sosa.

Las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear son amplísimas y se encuentran en permanente crecimiento. Esto supone desafíos e interdisciplinaridad, un menú interesantísimo para futuros profesionales de la ingeniería.

La elección de esta carrera puede provenir de múltiples vocaciones. Así, por ejemplo, Sebastián Gatica, estudiante del último año, quien participó del viaje de estudios, contó que él eligió estudiar Ingeniería Nuclear por la formación que ofrece en áreas como termohidráulica, neutrónica y prácticas de laboratorio, además de sus aplicaciones.

Gatica contó que el viaje le sirvió para conocer de cerca el trabajo que se realiza en las centrales. Además comentó que tiene la intención de continuar sus estudios con una maestría o un doctorado que le permita ampliar su formación en el área de termohidráulica. Le gustaría especializarse en mejorar la eficiencia de los reactores de potencia, como aquellos que visitaron este último mes.

En definitiva, si bien no son la primera oportunidad que tienen los estudiantes de entrenarse en reactores, estas visitas les brindan la chance de realizar actividades de entrenamiento en otro tipo de instalaciones. Entre ellas: las plantas nucleares de generación de energía, la fabricación de elementos combustibles y las especializaciones necesarias para su funcionamiento, entre tantas otras aplicaciones pacíficas de la energía nuclear.

El Instituto Balseiro, institución pública dependiente de la CNEA y la UNCUYO, dicta Ingeniería Nuclear desde 1977. La carrera se destaca por un modelo formativo que equilibra una sólida formación básica con una fuerte impronta experimental y una rigurosa preparación para la investigación y el desarrollo.

Sus egresados tienen una alta versatilidad, que les permite adaptarse con facilidad a nuevas tecnologías y liderar tareas complejas en el país y el mundo. Su plantel docente está inserto en la actividad científica-tecnológica, y además se implementa una política institucional de revisión permanente de sus programas, alineada con las demandas de la ingeniería moderna.

Fuente: Área de Comunicación Institucional y Prensa / Instituto Balseiro (CNEA-UNCUYO)

Crédito foto: Marion Prieto / Prensa Instituto Balseiro

 

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