Jardines, quintas y parques. En Patagones destruyeron un espacio. Talaron muchos árboles

El diseño urbano moderno frecuentemente ubicó sus parques públicos más emblemáticos junto a los cursos de agua. París es un claro ejemplo de esta visión, con espacios como el Bosque de Boulogne, el Jardín de las Tullerías, el Parque de Bercy e incluso el moderno Parque André Citroën, todos discurriendo a orillas del Sena.

En Argentina, destacan el Parque Urquiza de Paraná y su homónimo en Rosario, ambos diseñados por el renombrado arquitecto paisajista francés Carlos Thays.

También es digno de mención el Parque del Sur “General Manuel Belgrano” en Santa Fe. Todos estos ejemplos comparten la característica de estar situados estratégicamente a orillas del majestuoso Río Paraná.

 En Carmen de Patagones, hace muchos años, el visionario Guillermo Federico Mau concibió un proyecto singular. Decidió transformar una quinta de su propiedad, ubicada en el sector conocido como “El Bañado” y colindante al pueblo, en un parque.

Mau diseñó, plantó y sembró una vasta colección de árboles y arbustos que, con el tiempo, definieron el carácter único de aquel lugar. Es probable que esta empresa se viera facilitada por la reciente construcción de la defensa costera, conocida popularmente como “El Malecón”, la cual ayudó a regular las crecidas del río y permitió el riego de las quintas.

Es notable cómo ese sitio se fue enriqueciendo con una diversidad de especies arbóreas, cuidadosamente traídas por su dueño. Hacia el fondo de la parcela, cerca del río, Mau construyó una hermosa casa de altos para protegerse de las posibles inundaciones, dotándola de un gran espacio central y chimeneas para calefaccionar sus ambientes.

La vegetación prosperó, transformando la quinta en “El Parque” de Carmen de Patagones. Si bien fue concebido y ejecutado por Mau, probablemente nunca imaginó la relevancia social y paisajística que adquiriría años después.

 Hoy, transcurridos ochenta años, la quinta es irreconocible. Da la sensación de que alguien se ha empeñado en hacerla desaparecer. Se han talado demasiados árboles y se ha permitido la urbanización del predio, llegando al extremo de construir una calle justo donde antes se extendía una hermosa arboleda hasta el río, rodeando la antigua casa.

A veces, es necesario comparar y no es preciso ir muy lejos. En la vecina Viedma, hace algunos años, surgió la iniciativa de crear un parque, ubicándolo precisamente junto al río. Hoy, ese sitio es un activo comunitario que sirve de marco para la Fiesta del Río y numerosos festivales.

Patagones tuvo su parque, un lugar ideal que bien podría haber sido sede de la Fiesta de la Soberanía y la Tradición. Lamentablemente, lo que hoy queda es solo un espacio residual que se asemeja más a una plaza de grandes dimensiones que a un verdadero parque fluvial.

Texto y fotos: Arq. Fernando Donato Córdoba

Este texto fue revisado con apoyo de Gemini (Versión octubre 2025) (Google, 2025) para sugerencias de mejora en redacción. El contenido final fue editado por el autor.

 

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