En el corazón inhóspito de la meseta de Somuncurá, donde el viento corta y la soledad impone su lenguaje, un viajante de comercio oriundo de Villa Iris asegura haber encontrado indicios de una de las historias más perturbadoras del siglo XX: la posible residencia de Adolf Hitler en una chacra de la región.
El protagonista de esta singular investigación es Roberto Domingo Arens, un vendedor itinerante de larga trayectoria en la zona. Según su relato, durante uno de sus recorridos habituales, habría llegado hasta un paraje aislado al que se le negó el acceso tras una negociación insólita: la condición para ingresar en la propiedad era hablar alemán.
Según Arens, la persona que le negó el ingreso llevaba puesta una camisa de trabajo en la que pudo distinguir el águila que fue utilizada como símbolo por las SS durante el mandato de Adolf Hitler. “No me permitieron entrar, pero mi curiosidad no satisfecha se convirtió en un objetivo”, declaró Arens en una entrevista.
Una chacra cargada de rumores
Los pobladores de la meseta conocen bien la chacra a la que hace referencia el viajante. Ubicada a varios kilómetros de la ruta más cercana, se la describe como un lugar al que nadie tiene acceso.
Los rumores sobre quiénes han vivido en ella son tan antiguos como imprecisos. Algunos vecinos recuerdan haber escuchado de sus abuelos que allí se refugiaron “extranjeros poderosos” tras la Segunda Guerra Mundial. Otros sostienen que nunca existió nada fuera de lo común, salvo la dureza del clima y el aislamiento.
Arens y su búsqueda
Para Arens, sin embargo, el misterio es real y comenzó a recopilar testimonios dispersos en la zona. También inició el aprendizaje autodidacta del idioma alemán, convencido de que sería la llave que le abriría el acceso definitivo al lugar.
“No me interesa el reconocimiento ni la polémica. Solo quiero confirmar si detrás de esas alamedas hay un capítulo olvidado de la historia mundial”, aseguró.
El eco de una hipótesis global
La idea que Hitler pudo haber huido a Sudamérica tras 1945 no es nueva. Existen decenas de teorías que lo sitúan en Argentina, Paraguay o Brasil. La meseta de Somuncurá, por su inaccesibilidad y su vastedad, se presenta como un escenario ideal para alimentar el mito.
Sin embargo, los historiadores consultados son cautos. Señalan que hasta la fecha no existe evidencia sólida que respalde tales afirmaciones. Para ellos, se trata más de un fenómeno cultural y narrativo que de un hecho comprobable.
Entre mito y obsesión
Roberto Domingo Arens continúa con su vida de viajante, recorriendo pueblos y estancias, pero siempre guarda un tiempo para su investigación personal. En su ataché, junto a talonarios comerciales, lleva libros de gramática alemana y cuadernos espiralados donde anota conjeturas.
“Algún día volveré a esa chacra. Y esta vez voy a poder dilucidar lo que en ella se esconde”, afirma con la serenidad de quien ha hecho de una obsesión casi un proyecto de vida.
Texto; Germán Arens
Informe especial – Gaiman. Reeditado el 18 de agosto de 2025
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