La trucha del abismo: El increíble hallazgo en el Lago Futalaufquen

 

El sábado 17 de octubre, un viajante de comercio capturó una trucha de 40 kilos. La pesca de dicho ejemplar desconcertó a científicos y avivó leyendas entre los lugareños.

Esquel, Chubut — Lunes 19 de octubre de 1978

Un hecho tan insólito como fascinante sacudió la tranquilidad del Parque Nacional Los Alerces el pasado fin de semana, cuando Roberto Domingo Arens, un viajante de comercio oriundo de Villa Iris, logró capturar una trucha de 40 kilogramos en las aguas del lago Futalaufquen.

El ejemplar, que medía más de un metro y medio de largo, presentaba una particularidad inquietante: era completamente ciego. Según explicó el propio Arens a este medio, la captura se dio por casualidad: “Tiré el señuelo profundo, más por probar suerte que otra cosa. De pronto entí una tensión imposible. Pensé que había enganchado una rama o algo del fondo, hasta que empezó a nadar”.

Lo que más sorprendió a biólogos del CONICET y guardaparques locales no fue solo el tamaño del pez, sino sus manifestaciones de adaptación. “La trucha tenía un color pálido, casi sin pigmentación y sus ojos eran opacos, hundidos; señales claras de haber vivido en zonas sin luz, a más de mil metros de profundidad”, explicó la bióloga marina Dra. Silvia Morisaki, quien viajó desde Bariloche para analizar el ejemplar.

“En condiciones normales, las truchas no alcanzan ni la mitad de ese peso. Esto podría indicar la presencia de una población aislada, adaptada a condiciones extremas”, agregó. No se descarta que se trate de un caso de gigantismo abisal, un fenómeno raro pero documentado en otros cuerpos de agua profundos del hemisferio Sur.

Entre los lugareños, la noticia no fue del todo sorpresiva. “Mi abuelo hablaba de ‘el bicho’, un pez viejo como el lago, que nadie había visto pero todos conocían”, dijo Lorenzo Ñancucheo, pescador y guía local. “Dicen que hay cuevas bajo el lago, grietas que comunican con otros mundos de agua. Tal vez esa trucha venía de ahí”.

Algunos incluso sugieren que no se trata de un ejemplar aislado, sino de una especie desconocida que habita en las profundidades inaccesibles del lago. Las autoridades del Parque Nacional han decidido cerrar temporalmente algunas zonas del lago para realizar estudios más detallados.

La trucha fue llevada a un centro de investigación en Esquel, donde será conservada y analizada. En tanto, Roberto Domingo Arens ha regresado a su rutina. “Nunca me gustó pescar y nunca imaginé que sería noticia por esto. Es como si el lago me hubiera elegido para contarme un secreto”.

Por ahora, el misterio sigue en las aguas del Futalaufquén, donde la ciencia y la leyenda se cruzan, al igual que los señuelos de quienes se atreven a pescar en lo profundo.

Texto: Por Redacción Patagonia Viva

 Difundido por Germán Arens

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