Un interesante libro, bien ilustrado, nos lleva de viaje por ruta 23, Línea Sur, Río Negro

 

Litto Nebbia dice que “viajando se fortalece el corazón” y cuánta razón tiene. Por eso los libros de viaje son profundamente terapéuticos, estimulantes y ensoñadores.

Cuando nos llevan por territorios cercanos en la geografía, la historia y los afectos, esa clase de libros nos proporcionan gratitud adicional, porque reconocemos el paisaje y también nos sorprendemos con puntos de vista que no habíamos apreciado antes.

Es el caso de esta obra: “La 23 de la cordillera al mar” de Jorge Piccini, que sale a recorrer las rutas en estos días.

Ya conocemos un valioso trabajo anterior de este fotógrafo, cronista, recopilador y editor de sus propias creaciones. Se trata de “Mensajes al poblador rural, más de 70 años en el aire de la Patagonia” que publicó en dos ediciones con maravilloso material de fotos y textos sobre el servicio de mensajería radial en ciudades y pueblos del sur rionegrino.

Ahora vuelve a ocuparse de ese territorio, con una intensa y detallada descripción de los pueblos ubicados a la vera de la ruta nacional 23, esa columna vertebral de la región que a través de la estepa vincula la costa del Atlántico con los Andes patagónicos (o al revés, si se quiere) en una travesía de escenarios amplios y cielos inmensos. La foto de tapa del volumen, de 155 páginas y formato apaisado, parece un telón y nos invita a correrlo para arrancar el viaje.

Las fotos, algunas a doble página, otras en recuadro más pequeño, son fuertemente descriptivas. Tanto nos presentan la amplitud del valle de Valcheta, como la perspectiva del Cerro Energizante de Sierra Colorada, la monumentalidad de un puente peatonal de Aguada Guerra, detalles de la sencilla belleza de las estaciones ferroviarias en Ramos Mexía o Jacobacci, las intimidades del taller de un lajero de Los Menucos o de un soguero de Pilcaniyeu, el paso del Tren Patagónico por la Laguna Los Juncos, y la cotidiana labor de una criancera de chivas por Pichi Leufu.

Paisajes y pobladores, compartiendo la vida, atrapados por la lente y la percepción de Piccini, observador atento.

Este libro no sólo contiene buenas imágenes. Arranca con un mapa esquemático del recorrido completo de la 23, desde su kilómetro cero en la nacional 3 al sur de San Antonio Oeste, hasta el kilómetro 605 ya en el entronque con la 40, en Dina Huapi. Después ofrece un sumario-bitácora con detalles de kilometraje parcial entre localidades, ubicación según coordenadas geográficas, cantidad de habitantes y fecha de fundación, para seguir con el desarrollo del viaje pueblo por pueblo.

En el final sorprende la nómina de las Bibliotecas Populares que se pueden encontrar a lo largo de la ruta, en pueblos y ciudades. Piccini no oculta el deseo de poder llegar a cada una de esos nueve centros de lectura en los próximos meses, con una presentación de la obra y el obsequio de un ejemplar a cada entidad.

El itinerario se completa con descripciones y sugerencias de sitios de interés para visitar, y se enriquece con aportes poéticos, narrativos y de información histórica con la participación de escritores patagónicos como Adrián Moyano, Jorge Castañeda, Elba González, Nélida Campos, Daniel Millapi, Natalia Grossenbacher, Bristella Hermosilla, Eduardo Gómez y el bonaerense Miguel Alcaraz. Este cronista también participa, con un relato sobre la tumba misteriosa de un pasajero alemán que murió a bordo del tren en Clemente Onelli y, además, un insert con Perfiles y Postales referidos a algunas de las estaciones ferroviarias linderas a la 23.

Se trata, en suma, de un atractivo libro que nos lleva de viaje, y por eso mismo puede ser excelente compañero para quien se interne por la 23 en auto (en micro no se aprecia el paisaje, lamentablemente) o prefiera instalarse en el Tren Patagónico para hacer la travesía. Claro que, también, puede ser ilustrativo para un lector quieto, que se traslada en el espacio sólo a través de la lectura y tal vez se introduce en nuestra estepa rionegrina sin moverse del cómodo sillón preferido de su propia querencia. ¿Por qué no imaginar a un amigo periodista andaluz viajando por estas tierras patagónicas sin moverse de Galaroza, en el Valle Encantado?

Se trata de un emprendimiento editorial totalmente autogestionado en forma independiente por su autor, Jorge Piccini, que lanzó a la distribución una tirada reducida y necesita la venta anticipada de cierta cantidad de ejemplares para asegurarse el financiamiento del proyecto.

Sería importante que algún ente estatal contemplara la inversión de acompañamiento. En tanto los interesados particulares pueden conectarse al instagram @jorgepiccinifotografia si desean hacer un encargue.

Viajar, en libros, fortalece el corazón y desarrolla nuestra inteligencia.

Texto: Carlos Espinosa, periodista de Carmen de Patagones y Viedma

Julio de 2025

 

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