Quién fuera mi amigo, el excelente poeta y escritor patagónico Hugo Covaro, dejó en sus amenos libros, los que tengo dedicados, poemas y textos antológicos que son verdaderas acuarelas de las vivencias de los patagónicos.
Hombre de gestos sencillos y cultor de una amistad sin dobleces tenía también mucho de investigador de costumbres y tradiciones de nuestro sur.
El texto que reproduciremos también exhibe una veta humorística que tanto caracteriza a su literatura y que supo titular: “Parecen güesos de piedra”:
“En el boliche “La Herrería” Cayetano Cárcamo y el paisano Quilaqueo achicaban la tarde ventosa con una larga conversa sobre unos huesos de piedra.
-¿De qué bicho serían los güesos, don Cayetano?
-No se sabe… el míster que los desenterró en la barda dijo que tenían millones de años… que eran muy grandes y que ponían huevos…
-Si ponían güevos serían pájaros, ¿no?
-O avestruces…
-Pero sólo hay pedazos… hechos piedra… a mí me conchabó con el carro para cargarlos… antes le pegó una encalada con un polvo blanco que mezcló con agua y los envolvió en unos trapos para llevarlos… el patrón le dio permiso porque parece que el míster trabaja en una universidad.
-¡Mirá! Tal vez serían parientes del avestruz esos bichos, digo yo… pájaro no creo, mi amigo… con semejante peso con el güesamenta de piedra difícil que puedan volar, ¿no le parece?
-Y sí… pero se volvieron piedra de viejos que son… millones de año enterrados o tirados a pleno sol por la lomas… cuando vivían esos pajarracos tenían los güesos como los bichos que conocemos… me parece.
-Raro, ¿no?… si los güesos quedan a la intemperie se resecan y se desboronan como miga de pan…y ¿Qué se vuelvan piedra?
-No sé… eso me comentaba el míster cuando a las tardecitas mateaba fuera de la carpa antes de irse a dormir.
-Mite don Cayetano… a mi bisabuelo, que vivió más de cien años por la cordillera y recorrió desde Punta Arenas hasta Patagones todo el desierto, nunca le oí contar sobre esos bichos con güesos de piedra… ¿No será un bolazo de ese míster pá reírse de nosotros?
-No creo… se míster que le dicen doctor parece una persona seria…
-¿Y no encontraron uno entero pa ver como era el animal?
-Hasta ahora no, don Quila… pero seguro seguirán escarbando…
-Mire que habré pasado por esas bardas y nunca vide nada… sólo piedras grandes. Medianas y ese pedrero que dos por tres me manca un caballo…
-Es que hay que saber de esos esqueletos… el míster dice que hay muchos en la zona y que habrá harto trabajo para mi carro.
Cuando hubo que encender el farol, los parroquianos pagaron las güeltas de copas y salieron al viento de la noche.
Partieron para rumbos diferentes sin interrumpir aquella conversa. Iban de regreso a su soledad convencidos que aquellos bichos con güesos de piedra nunca existieron”.
Hasta aquí el texto de Hugo Covaro que figura en su libro “Fuego de leña menuda”. Más allá del relato en el mismo se puede apreciar el trabajo científico de los paleontólogos.
Texto: Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta
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