De acuerdo a datos bibliográficos, en nuestro país se conoció la pizza en 1831 a través de Samuel Morse, el inventor del telégrafo, tras un viaje de éste a Nápoles, Italia, quien consideró que se trataba de una comida sucia. Poco después, Alejandro Dumas, autor de la novela “El Conde de Montecristo”, la calificó de una comida excéntrica.
Por su parte, el Italiano Carlo Collodi, autor de “Las aventuras de Pinocho” la calificó como comida de baja calidad y si a esto le sumamos que se consumía en locales frecuentados por marinos y soldados, algo belicosos, el futuro de las pizzas no se vislumbraba ni en los más optimistas pronósticos.
Sin embargo, por razones que ya explicaremos, la pizza salió de los ambientes, barrios y hogares más humildes, e inició un camino que la ubica en la actualidad en un plato muy solicitado. Pero antes demos un paseo por el nacimiento de la pizza y a sus numerosos y diferentes versiones.
No faltan quienes opinan que surgió como muy requerida en las canchas de futbol donde se consumía fría y sin queso.
La mayoría de las referencias sobre este alimento coinciden en que surgió en la pobreza y si bien adjudican su origen en Nápoles, Italia, algunas versiones afirman que nació en el Antiguo Egipto, durante el siglo VI antes de Cristo, durante la dinastía de Darío I el Grande, tercer Rey de Persia.
Agrega la información que los soldados persas se alimentaban con un pan plano que acompañaban con queso fundido con dátiles y también comían algo muy parecido a las actuales “focaccias” de origen etrusco. Otras versiones dicen que en la Antigua Grecia se preparaba una masa con distintos cereales y diversos condimentos.
Para ese entonces, se afirma que en la historia de la pizza, se elaboraba un tipo de pan que llamaban “laganae” y más tarde “picea” cercano a la conocida “pizza napolitana”.
Esto es lo que se sabe respecto a la historia de la pizza, pero la primera pizzería en el mundo se abrió en Nápoles, Italia en 1830 y algunos aseguran que sigue abierta todavía. De acuerdo a informaciones actuales la pizza ha traspasado todas las fronteras y es quizás, la receta más viajera que existe y por otra parte ofrece una multiplicidad de versiones.
Pero, existe una historia que explica las razones del porqué de haber sido calificada como comida sucia o de baja calidad, paso a convertirse en un manjar requerido en todo el mundo y se convirtió en la comida Italiana por excelencia como así también en el resto del planeta. Esto respondió a la valoración que le otorgo un “borbón” como Fernando IV de Nápoles.
A su vez hijo de Carlos III de España, que en ese entonces Nápoles y Sicilia pertenecían a la corona española. La internacionalización del producto pasó a recibir y aún se observa en la actualidad la creación de infinidad de versiones pizzeras.
De acuerdo a otros documentos relacionados con la popular pizza, que contiene ribetes graciosos, afirma que durante las festividades se usaba como moneda, reemplazando a otros productos como una pata de cerdo, una yunta de pollos o algún otro comestible.
Lo notable es que quien cobraba era el obispo que lo hacía en concepto de alquiler de terrenos que se usaban para la instalación de diversos elementos en las fiestas de Navidad y Pascuas.
Obviamente que hay muchas historias más vinculadas a la pizza y otra de las tantas corresponde al historiador en comidas Italiana Giuseppe Nocca, quien ha dicho que presentara su investigación en la que asegura que las primeras apariciones de la pizza no se creó en Nápoles, sino en un pequeño pueblo llamado Gaeta y que la referencia más antigua fue descubierta en un documento escondido en el archivo de una Iglesia de la Edad Media del 997 antes de Cristo.
Pero numerosos investigadores afirman que aunque la pizza este llena de historias de toda índole y muchas mentiras sobre ella, es lo suficientemente deliciosa como para que perdonemos las mentiras de tantos años.
Seguramente, las discusiones continuarán, tanto respecto a su origen como la elaboración de la maza, la variedad de los ingredientes a utilizar, como las condiciones del horno para cocinarla, el tiempo que se debe emplear o la temperatura más adecuada, todos elementos que para quien es amante de este popular alimento seguramente no serán tenidos en cuenta al momento de deleitarse con una sabrosa pizza.
Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma
Las Grutas — Río Negro
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