
Es raro que cuando surgen conversaciones sobre cuestiones extrañas, misteriosas o apariciones irreales no se haga mención a un fantasma, ya que la presencia de éste, casi siempre, responde a justificar la presencia de algo o alguien de dudosa existencia o inexistente.
Por lo general, aparecen en historias increíbles que se mantienen en el tiempo pasando de generación en generación como mito, realidad o leyenda buscando la explicación de algo que resulta enigmático.
Es habitual, entonces, que se recurra o utilice la posibilidad de la presencia de una figura incierta pero posible como el fantasma, cuya existencia es motivo de frecuentes discusiones o intercambio de ideas al respecto.
Muchas historias en las que se menciona a fantasmas perduran en el tiempo y algunas en la provincia de Río Negro, entre tantas, la que sitúan o ubican en una estancia en proximidades de Choele Choel y que se conoce como “la estancia del Negro Muerto.”
La historia o leyenda de ese establecimiento habla de una explotación amplia que concentraba mucho personal, el que se encargaba de la cría de ganado y la producción de frutas y verduras. Para estas actividades era necesario numeroso personal que habitaba en la estancia con sus familias, por lo tanto existían escuelas en el lugar en el lugar para atender la educación de los niños, hijos de los trabajadores.
En la actualidad es frecuente aún escuchar variados relatos sobre aquella estancia y en su mayoría hacen referencia a la noche de fiesta con abundante alcohol que generó discusiones y encontronazos y que finalizó con la muerte de un moreno brasileño sin nombre ni apellido conocido que huyendo de la Justicia había llegado a la estancia. Allí se le dio trabajo y encontró la muerte que le provocó otro peón, aunque algunos señalan a la Policía como la autora de la muerte.
Sin demasiados trámites, el muerto fue sepultado en la misma estancia, que pasó por lo tanto a ser conocida como “La estancia del Negro Muerto.”
Desde entonces comenzaron a escucharse relatos y comentarios relacionados con hechos extraños ocurridos en la estancia, a los que no se le encontraron justificación alguna y por lo tanto se le adjudican al hecho comentado, estrechamente relacionado con el “Negro Muerto.”
Se habla que en la estancia comenzaron a registrarse situaciones muy extrañas como la aparición de luces en movimiento en los alambrados o la aparición de una figura humana alta de tez negra, con sombrero y botas altas también negras.
Otros relatos sobre el tema mencionan que en ocasiones, unos cazadores que se alojaron en uno de los galpones del establecimiento observaron que faroles alimentados a kerosene, que durante un prolongado tiempo se mantuvieron apagados se encendieron y les permitió ver nuevamente al hombre de tez oscura vestido de negro que los miraba, para luego su figura desvanecerse en la noche.
Entre las increíbles historias, se menciona que por las noches velas apagadas se encendían solas y que en otras ocasiones se escuchaban relinchar a los caballos en los corrales, los que además corrían alrededor de una luz que se movía en el centro, sector que durante días los equinos evitaban pisar
Relatos de este tipo, a los que nunca se encontró explicación alguna, fueron contados por distintas personas que vivieron en la estancia o visitaron el lugar.
Cada vez que en algunas conversaciones se menciona la “estancia del Negro Muerto:” de Choele Choel, en forma simultánea aparecen los relatos vinculados con los extraños sucesos que se registran en el establecimiento y a los que no se les encuentra razonabilidad alguna, razón por la que de inmediato aparecen los fantasmas u otras extrañas y misteriosas razones.
Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma
Las Grutas — Río Negro
Fotos: Rossana Castillo
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