Mito o realidad, siempre se sostuvo que en casas abandonadas habitan fantasmas, por lo tanto muchos se resisten a ingresar a las mismas y, por lo general, lo hacen solo aquellos que obligados deben realizar reparaciones ante una posible venta o quienes han heredado ese bien.
Es más, en ocasiones algunos supersticiosos evitan pasar frente a casas abandonadas, incluso alegan haber escuchado ruidos, voces, llantos y otros sonidos provenientes del inmueble, aunque muchos estiman que pueden ser producto de la imaginación de los mas temerosos.
Quienes por distintas razones ingresaban a viviendas en esas condiciones se refirieron luego a las experiencias vividas, sin ocultar la sensación de terror que conservaban a pesar de haber transcurrido un tiempo prudencial.
En sus relatos, quienes habían pasado por esa situación, eran coincidentes en cuanto a las sensaciones experimentadas y en general hacían referencias a que a poco de ingresar no podían evitar la percepción de presencias de personas, aunque sabían que el inmueble estaba deshabitado lo que ya provocaba cierta incomodidad y desconfianza.
Por caso, un amigo, titular de una inmobiliaria, a quien le habían encargado inspeccionar una antigua casa que en la época de su construcción sobresalía en la principal avenida de la ciudad, a efectos que evaluara las tareas que debían realizarse para poder habitarla o decidir su venta. La vivienda, que en su momento se distinguía sobre el resto por su estilo y dimensiones, al estar abandonada tras un tiempo prudencial, mostraba un aspecto tenebroso que como dijimos, provocaba desconfianza y temor a quienes transitaban por el lugar.
Mi amigo, en compañía de un arquitecto y un ingeniero, fijó fecha para visitar el deteriorado chalet con algunos detalles palaciegos, para definir su destino que decidirían luego los actuales herederos, tras la recomendación o sugerencia de los profesionales.
Llegado el día elegido para visitar aquella casa, mi amigo de la inmobiliaria, los profesionales contratados y uno de los herederos ahora propietario del inmueble se hicieron presentes e ingresaron. A poco de hacerlo, los cuatro se miraron y solo con cruzar las miradas confesaron que habían percibido la sensación que en el lugar había alguien más. Pero la cosa no terminó allí, ya que al iniciar el recorrido escucharon el inconfundible sonido que alguno de los escasos muebles que permanecían en esa casa abandonada había sido corrido o arrastrado, lo que obviamente produjo una nueva sensación de sorpresa y temor entre la comitiva que visitaba el lugar, y si bien no hubo comentario alguno, solo uno de ellos pregunto: “escucharon”’?
Casi a coro, todos respondieron afirmativamente sin ocultar que la sorpresa y el temor iba creciendo, pero como sabían que estaban en el lugar para tomar decisiones prosiguieron con la recorrida, aún a sabiendas que a medida que avanzaban se enfrentaban con nuevas evidencias que algo estaba pasando y aumentaba entonces la sospecha de la presencia de fantasmas o espectros.
Al intentar acceder a otra dependencia, se escuchó con nitidez el ruido o golpe que producen las puertas al cerrarse con violencia, aumentando la inquietud del grupo que ya acusaban un preocupante estado de nerviosismo y aún faltaba lo peor.
A partir de ese instante comenzaron a sucederse hechos o situaciones que no solo alarmó, sino que atemorizó al grupo, ya que tras el ya mencionado golpe de una puerta, se escuchó nítidamente un grito de dolor de una persona y casi en forma simultánea el llanto de una mujer.
El grupo prosiguió la recorrida y al acercarse a la puerta de ingreso a otra dependencia, oyeron gritos, insultos, amenazas y evidentes ruidos que en el lugar se estaba produciendo una discusión y agresiones. Los presentes decidieron de todas maneras ingresar a esa dependencia, pero cuando lo hicieron se encontraron en una sala absolutamente vacía.
Aunque el grupo estaba cada vez más confundido y desorientado, prosiguió el recorrido a efectos de cumplimentar la misión acordada, aún cuando a medida que avanzaban en la inspección escuchaban voces, gritos, llantos, muebles que se arrastraban, puertas y ventanas que se abrían y se cerraban de golpe, y otras extrañas situaciones anormales que convencieron al grupo que algo desconocido e inexplicable estaba ocurriendo.
Solo uno de los integrantes del grupo (el heredero ahora propietario) conocía que esa vivienda fue escenario de una disputa o enfrentamiento entre dos miembros de la familia original, quienes tras larga discusión seguida de una pelea entre hermanos culminó con la muerte de uno de ellos
Ahora quienes efectuaban la recorrida por la casa sin ocultar que estaban algo abatidos, desorientados y porque no atemorizados, por lo que estaban viviendo, continuaron recorriendo la vivienda y evaluando las tareas de remodelación necesarias para tornarla habitable.
Con la esperanza que los trabajos y mejoramientos futuros aleje los fantasmas que en la actualidad se han apropiado de aquella distinguida “mansión”, convertida hoy en la casa del miedo que por su estado de abandono y con una siniestra historia entre sus paredes deje de influir negativamente en el sector donde está ubicada.
Texto: Eduardo Reyes
Las Grutas — Río Negro
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