La sal es considerada imprescindible para saborizar los alimentos. No obstante, su uso no se limita solo a la gastronomía ya que también se emplea en ceremonias, rituales y limpieza o purificación de hogares.
En China, con la utilización de técnicas milenarias que denominan “Feng Shui”, la sal es considerada indispensable en el hogar ya que con la utilización se busca hallar el equilibrio energético y aleja las malas vibras. Por lo tanto, en China como en muchas partes del mundo, la sal es utilizada para diversas ceremonias, ya que según la filosofía de ese país sostiene que para prevenir distintas situaciones, la sal desempeña un papel fundamental para la purificación del entorno, que atrae, suerte, paz y prosperidad y protege el hogar.
Para quienes se aferran a los principio del “Feng Shui” recomiendan colocar sal en la entrada de la casa, cuando consideran que la energía no fluye y entonces hay dificultades emocionales o financieras.
Hay quienes afirman que en sectores rurales o donde se depende de las producciones agrícolas, la práctica es hacer una cruz de sal en la entrada de la vivienda, con el propósito de evitar tormentas y en especial la caída de granizo.
Probablemente quienes recurren a estas acciones hayan escuchado tal sugerencia de parte de padres y abuelos quienes al advertir la presencia de tormenta trazaban una cruz de sal sobre el lado derecho de la vivienda o en proximidades de una ventana con el propósito de alejar las nubes cargadas de lluvia y granizo. Los más creyentes afirman que con el propósito que dicho ritual sea más efectivo era necesario rezar y pronunciar la afirmación; “Agua del cielo, vete de aquí”.
Si bien este ritual no tiene su origen en Argentina, hay muchas zonas donde está muy difundido; por caso, la región de Cuyo aunque también se conoce en otros lugares de la Argentina ya que está extendido por toda América Latina y aunque su origen es incierto, estudiosos afirman que las raíces son europeas, sin descartar que numerosas comunidades indígenas las practican desde México hasta la Patagonia.
Como sucede con numerosas creencias y mitos, como en tantos otros casos, además de los que cuentan con la presencia de la sal para ahuyentar los males, son muchas las acciones en las que se confía para enfrentar circunstancias, fenómenos o catástrofes que pueden atentar contra los frutos de su sustento.
En ese sentido, existen costumbres, creencias y ritos a los que se acude con ese propósito y con la esperanza que rinda los beneficios perseguidos, aunque muchos de ellos puedan ser encasillados entre los más ridículos.
Por ejemplo, hay quienes sostienen que para evitar las tormentas “hay que abrir todos los paraguas que se disponga en la vivienda y colocarlos al revés cerca de ventanas o puertas”. Otro recurso es “clavar un cuchillo en la tierra.”
Para otros, lo más eficaz es “poner los zapatos con la suela hacia arriba cerca de la puerta principal de la vivienda.” No falta quienes sostienen que lo más eficaz es “colocar tijeras abiertas debajo de la cama.”
Los más católicos confían en “rezarle a San Isidro Labrador para que quite el agua y traiga el sol”.
De todos modos, desde la antigüedad la sal está cargada de significados y es utilizada en diversas tradiciones para purificar, proteger y equilibrar las energías.
A pesar de la existencia de diversas formas, métodos y creencias que se aplican para enfrentar una tormenta que se avecina, el recurso a que se acude con mayor frecuencia es aquel que contempla el uso o presencia de la sal.
Y en este caso, predominan aquellos que optan por “trazar en la tierra una cruz con sal gruesa y clavar un cuchillo en el centro”. Obviamente, quedar a la espera que dicha acción rinda los resultados esperados de proteger la producción y los deseos del creyente.
Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma
Las Grutas – Río Negro
.
Más Río Negro Noticias de la Provincia de Río Negro