Hay que remontarse al siglo 16, concretamente al año 1527 para encontrar el origen del “brindis” que surgió cuando Carlos Primero de España, Quinto del Sacro Imperio Romano tomó y saqueó Roma. Según la historia, la batalla fue justificada como una ofrenda a Dios.
En la ocasión se alzaron las copas con el propósito de celebrar la victoria por lo que se pronunciaron las palabras “bringdir`s”, expresión que traducida significa “te lo ofrezco”.
Desde épocas remotas, entonces, la humanidad adoptó el “brindis” para festejar o celebrar, aceptando a su vez la costumbre de golpear suavemente las copas, lo que se tomaba como señal inequívoca de celebración.
Una situación que rozaba la muerte y la tragedia, introdujo variantes en el “brindis” y esto fue porque ya en esa época, era común deshacerse de los enemigos políticos colocando veneno en las copas, ya que precisamente la muerte por envenenamiento era bastante habitual.
Esto provocaba que el choque de las copas se efectuara con más fuerza que lo razonable, lo que posibilitaba que se derramara algo del liquido que contenía la copa con veneno y se mezclara con los de los demás, lo que podía evitar morir envenenado quien estaba señalado como víctima o no ser el único que tendría un trágico final.
Según historiadores, a raíz de lo descripto, en la antigua Roma diseñaron copas más altas que reemplazaron las chatas al considerar que con ello se conseguiría evitar envenenamientos por haberse mezclado los contenidos.
Otros textos históricos señalan que en el Museo del Prado en España se exhibe un famoso cuadro de Tiziano “La bacanal de los andríos” que data del 1523 y en una leyenda existente en el lugar se afirma que “quien bebe y no repite no sabe lo que es beber”, que se interpreta como que anima a seguir bebiendo durante la celebración.
Hoy se asegura que se ha perdido el sentido originario, aunque adquirió otros valores que pasa por compartir la expresión de alegría, o sea que ha guardado lo más humano del concepto. Por lo tanto, “el brindis”, ese choque de cristal o metal se interpreta que implica compartir la mesa, el alimento y la bebida.
Por otra parte, el Diccionario de la Real Academia Española indica que “el brindis” a pesar de su origen “grecorromano” tiene también su raíz en Alemania con el “yo te ofrezco” y afirma que allí los choques de copas y hasta las gruesas jarras de cerveza eran tan violentos que se rompían, pero a pesar de ello seguían bebiendo.
En Inglaterra “el brindis” propiciaba entre los bebedores un extraño ritual que consistía en competir con el decir de rimas, generalmente ingeniosas y humorísticas, en ocasiones de carácter sexual.
Las costumbres de brindar cambia en casi todos los países, ya que en la mayoría de los casos responde a costumbres y cultura de los mismos, en Alemania cuando se propone el “brindis” se considera falta de respeto si no se mira a los ojos, en Japón en el “brindis” se debe dejar la copa vacía y expresar la frase kan-pai.
En México debe expresarse algo dedicado al Mezcal, en Bulgaria las copas deben estar llenas, en Alemania es falta de respeto golpear la copa para convocar al “brindis” .
En nuestro país se considera mal augurio brindar con la copa vacía o con agua, pero no debe faltar el “salud”. En China las copas deben llenarse hasta el borde, beber de un solo trago y no alzar la copa por encima del anfitrión, en Francia, la copa debe llenarse por encima de la mitad, en Italia tiene similitud con nuestro país y al momento del “brindis” manifestar “salté”, en Rusia el “brindis” se hace en cada ronda, alguien expresa algo, se bebe el vaso hasta el final y en ocasiones lo lanzan una vez terminado el trago.
En la actualidad, antropólogos e historiadores sostienen que las costumbres originales se han ido modificando y transformando, no obstante consideran que se mantiene el rito antiguo y religioso de ofrendar el “brindis” a los dioses, Dionisio dios del vino, (en nuestro medio es Baco) y Démeter diosa de la agricultura. Al elevar las copas hacia el cielo añaden, se reconoce y agradecen a los dioses lo que han dado.
Según datos suministrados por sumillier y maitres, de acuerdo a sus experiencias de famosos restaurantes los “brindis” más frecuentes invocan deseos de felicidad y al momento de abrir la botella el efecto en los comensales es celebrar el momento, deseando buenos auspicios, disfrutar la comida y la bebida. Agregan que ante el temor de celebrar con agua por no ser bebedores, solicitan al momento del “brindis” que se ponga algo de vino para poder chocar la copa sin temor a atraer la mala suerte.
El “brindis” es entonces porque se está feliz para celebrar un evento, por un amigo o familiar que ya no está, ya que lo más importantes de la vida se debe hacer con un vaso de vino en la mano.
Se asegura entonces que el ritual del “brindis” es un gesto tan antiguo como el beber con profundas raíces religiosas, ya que en su origen era ofrecer a los dioses el primer sorbo y según otras fuentes, el chocar de las copas significa también para los cristianos que el tintineo del chocar de las copas evoca un sonido que espanta los demonios de las campanas de la iglesia. También antropólogos e historiadores expertos en la materia afirman que existen dos modos o razones para beber “si uno es feliz, bebe para manifestar su alegría, ya que es un buen beber”, pero para “quien no es feliz, debe beber para buscar la felicidad.”
Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma
Las Grutas – Rio Negro
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