¡Que susto! Desenfundé la 9 mm, disparé y vi caer un cadete de Policía. Y se levantó…

 

Allá por los 69/70 en las afueras de Viedma, cercana al aeropuerto, existía una construcción sin terminar y abandonada desde varios años. No sé bien si estaba destinada a una escuela hogar o a otra cosa. La cuestión es que el gobierno decidió concluirla y erigir la Escuela Regional de Cadetes de Policía. Lo de Regional estaba relacionado con la concurrencia de alumnos y futuros oficiales de las Policías de La Pampa y de Neuquén, además de los rionegrinos. Algo que lamentablemente (para mí) desapareció al tener cada provincia su propia Escuela.

En aquel entonces me desempeñaba como oficial instructor y solía ir con los cadetes a desbrozar y limpiar de jumes, jarillas, coirones y basuras en los alrededores del edificio en construcción.

En eso estaban los cadetes cuando debajo de una mata salió corriendo una liebre: ¡Tírele oficial, tírele!, me gritaron varios. Sin pensarlo, desenfundé la 9 mm y comencé a dispararle, cuando de repente, en una fracción de segundos, vi caer un cadete en la dirección que llevaban las balas. Quedé tieso, estupefacto y un frío corrió por mi espalda, ¡lo maté! Pensé instantáneamente y no supe qué hacer…

Dicen que la Providencia obra y creo que un poco tiene que ver, porque pasado más o menos medio minuto, el cadete se levantó y algo dijo, pero confundido como estaba no pude retenerlo. (imagine el lector lo que le parezca). Gigantesco papelón del instructor…

La cuestión es que pasado el miedo quedaron dos cosas: la enseñanza de no andar a los tiros por cualquier cosa y la anécdota. Esta última la rescato del tiempo porque el cadete que después dijo “escuché silbar las balas y me largué cuerpo a tierra” hoy cumple 68 años y es el comisario general (r) Don Agustín Bonillo. Que puede festejarlo tal vez por su muy buena reacción, porque no era su hora y porque el imprudente instructor tuvo su momento de suerte.

Pero eso sí: sufrí uno de los mayores sustos de mi vida.

(la liebre bien, gracias).

¡Feliz cumpleaños estimado Agustín! Un fuerte abrazo.

Texto: Roberto Cancio (Viedma)

Foto: ilustrativa (no corresponde a la nota desarrollada)

 

 

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