Martín Ferreyra Torres, el chico de 12 años que murió de Covid. Su periplo por Río Negro y Bs As

 

Martín Ferreyra Torres tenía Covid19 y fuertes dolores abdominales. Los médicos de los hospitales de Villalonga y Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires, demoraron en hacer una tomografía computada, donde se comprobó -según denuncia su familia- una perforación intestinal. Por el caso, ambos establecimientos asistenciales fueron allanados y la carátula del caso es “homicidio culposo”

“Martín era un nene hermoso, alto, solidario, amaba a todos sus primos, tenía muchos amigos, hacía deportes. Y era hijo único de mi hermana, Marina. Ella está muy mal, muy mal, recordándolo con amor. La vida era una felicidad para ella y para todos nosotros. Ahora estamos todos con asistencia psicológica”, le cuenta a Infobae Marcela Torres, la tía de Martín Ferreyra Torres, el nene de 12 años que murió en la madrugada del 1 de marzo sobre una ambulancia, solo, mientras lo trasladaban en medio de la ruta, después casi dos semanas de ser diagnosticado como Covid positivo. 

 En ese lapso lo tuvieron del hospital Eduardo Arancibia de Villalonga al hospital Ecay de Carmen de Patagones, en el Sur de la provincia de Buenos Aires, sin darle un diagnóstico preciso. Recién en la noche del 28 de febrero lo enviaron a que le practicaran una tomografía computada.

 

“Nos dijeron que fue una complicación por el Covid. Pero nosotros no lo creemos. Para nosotros lo abandonaron en los dos hospitales. Y también del Estado, porque para ellos la gente pobre sólo servimos como víctimas”, resume Marcela, toda ella impotencia, bronca y dolor.

La muerte se conoció a nivel nacional en las últimas horas y causó indignación por la desidia que trasunta la denuncia familiar. Según relata su tía Marcela a Infobae, el 17 de febrero había comenzado a sentir síntomas compatibles con la enfermedad: había perdido los sentidos del gusto y el olfato y sufría fuertes dolores abdominales.

La primera en percatarse fue una tía paterna, Claudia Soledad Ferreyra, quien hizo la denuncia penal ante la auxiliar tercera de la Fiscalía General de Bahía Blanca, Natalia Lavirgen Wolf. “A las 17 horas, lo fui a ver y me dijo que no me acerque, que había perdido el olfato. Le dije que no se preocupara, que a las 19.30, cuando llegue su papá, lo iba a llevar al hospital”, señala el documento.

El pequeño -nacido en Bahía Blanca el 10 de diciembre de 2008- vivía en la localidad rionegrina de Beltrán con su madre, Marina, pero se encontraba en Villalonga junto a su padre, Miguel. “Los papás están separados, pero tienen una excelente relación. Elisa le pidió que lo llevara durante unos días porque lo extrañaba. El papá hizo todo lo que pudo, lo llevó a todos lados”, cuenta Marcela. Y completa: “Por nuestra experiencia -yo tuve Covid y mis padres también- le decíamos que se quedara tranquilo. Pero en nuestro caso, fuimos controlados por médicos y a través del whatsapp”.

Miguel, el padre, lo llevó al hospital Eduardo Arancibia, donde se negaron a hisoparlo ya que -según la familia- la presencia de los síntomas era suficiente para diagnosticarle el coronavirus. “Y le dijeron que si quería tener una constancia escrita que tenía Covid, que lo llevara a un centro privado”, continúa Marcela. En la denuncia, Claudia Ferreyra refiere que “mi hermano insistió pero le dijeron que si quería un papel donde dijese que el niño tenía Covid que fuera a una bioquímica particular. Llamé a mi médico particular y me dijo que el hisopado es un derecho que no me podían negar… pero que estábamos en Villalonga y que al día siguiente le reclamara a la directora del hospital”.

Dicha profesional es la médica Paula Zarich, que renunció ante el escándalo.

Según consta en el resumen de la atención que allí le brindaron, tenía “dolor abdominal difuso, fiebre de 38 grados, anosmia desde el día anterior”. Y que el padre tenía síntomas sospechosos desde hacía 6 días. A Martín, en el Eduardo Arancibia lo medicaron con Paracetamol y lo mandaron a la casa para que se aísle. El padre, no contento con esa respuesta, lo trasladó a un centro privado de salud, donde la dra. María Lorena Díaz le practicó el hisopado y le confirmó la enfermedad. También Miguel, por ser contacto estrecho, la contrajo.

El 20 de febrero, su padre lo volvió a llevar a la guardia del Hospital Arancibia. Según el resumen de atención, tenía “diarreas líquidas, sin sangre, no se encontraba deshidratado”. Y le indicaron “dieta blanca e hidratación”.

Cinco días después, regresó. Encontraron “sindrome diarreico en caso positivo de Covid 19. Presentaba fiebre y diarreas líquidas, sin sangre. Leve dolor abdominal”. Le prescribieron “buscapina compuesta” y “paracetamol”.

El 27, Miguel llevó a Martín a control al Arancibia. Allí, la médica que lo atendió (fue una distinta todos los días, e Infobae no publica los nombres por pedido de la familia del niño) señala que “presentó dolor abdominal de leve intensidad sin fiebre ni vómitos. Y añade el resumen de atención: “Le impresiona su palidez cutáneo-mucosa, taquipnea y sudoración”.

“Su papá insistía con llevarlo al hospital porque tenía vómitos y diarrea, pero no lo internaron ni le pusieron vía de suero. Finalmente le hicieron análisis y vieron que los glóbulos blancos estaban altos, como si tuviera una apendicitis o algo así. Como el hospital de Villalonga no tiene ecógrafo, lo trasladaron al hospital Ecay de Carmen de Patagones”. dice Marcela. En el resumen señalan que el diagnóstico es “abdomen agudo inflamatorio (apendicitis aguda)”.

Así consigna el resumen: “El día 28/02/2021 llama el Dr. JV (pediatra), habla con la dra. P para que lo fuera a buscar ya que estaba de alta, descartado cualquier drama abdominal. Pasado aproximadamente 40 minutos llamó de vuelta el referido doctor para abortar el traslado ya que el paciente presentaba vómitos y aumento del dolor abdominal”.

En la denuncia, la tía paterna de Martín señala que por la tarde del domingo 28 “mi sobrino, que era muy algo y había estado a dieta durante días, estaba con el abdomen muy hinchado… Tengo audios donde el médico (JV) dice que en la ecografía no salió nada y que por los dolores lo iban a medicar. Le dieron Reliveran y algo más…”

“No sabemos si la ecografía estuvo bien hecha, porque dijeron que no veían nada ahí.. que no le encontraban nada. Entonces el pediatra, para darle el alta y mandarlo a la casa, le da una gelatina. En ese momento la panza se inflamó. la vomitó y empezó a gritar. Lo dejaron internado, nosotros escuchamos cómo sufría. Estaba en el hospital pero no lo atendía nada. Decían que para ellos era normal ,un síntoma más del Covid”, relata indignada Marcela.

Martín Ferreyra Torres estaba pasando unos días con su padre, Miguel, cuando se enfermó

Al anochecer el mismo pediatra nota que el niño tenía “la panza dura”, según la denuncia-. Indicaron una tomografía computada, pero había que trasladarlo a la clínica Viedma, en Río Negro. Antes del traslado, a Martín lo vio una cirujana que informó que estaba “sudoroso y con taquicardia”

A las 2.30 de la madrugada del 1 de marzo, a Martín lo llevaron a Viedma. “Cuando le hicieron la tomografía, recién ahí, casi quince días después que empezó con los dolores, vieron que tenía una perforación intestinal. Colapsó a las 3.52 de la mañana en la ambulancia que lo llevaba de Viedma a Patagones. Estaba solo, porque el papá no lo pudo acompañar…”, lamenta Marcela.

En la denuncia, se señala que los médicos refirieron que “supuestamente el Covid le había perforado los intestinos y que había hecho un paro”. La mamá del nene recién pudo arribar a las 9 de la mañana. Se enteró en pleno viaje en colectivo que su hijo había muerto.

La familia de Martín espera que se haga justicia por el niño de 12 años

En su denuncia, Claudia sostiene que “le dijeron que por el Covid, mi sobrino tenía que ser enterrado o cremado. Ellos deciden cremarlo. Alrededor de las 13 horas, el nene ya estaba cremado. Mi cuñado, que estaba autorizado a retirar los papeles de mi sobrino, se enteró por gente que trabajaba allí (en la casa de sepelios) que desde el Hospital de Carmen de Patagones habían llamado para preguntar si a mi sobrino lo habían enterrado o cremado.”

Para Marcela, “creemos que hubo una incitación a mi hermana por parte del pediatra para cremarlo”. Los vecinos de Villalonga y Choele Choel -donde vivía Martín- organizaron marchas pidiendo que el caso se esclarezca. La próxima tendrá lugar el 1° de abril. La carátula del caso pasó de “averiguación por causal de muerte” a “homicidio culposo”. Ambos hospitales involucrados fueron allanados. La vida de Martín no regresará más. Sólo queda esperar, una vez, que la justicia actúe rápidamente.

Texto: Hugo Martin

hmartin@infobae.com

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