Oscar Payaguala: El canto de la tierra

Mi amigo, el cantor Oscar Payaguala, tehuelche de pura cepa, registra una carrera artística que lo encumbra como uno de los grandes actores culturales de la música latinoamericana, siendo reconocido tanto en Hispanoamérica como en Europa. Nada de las labores del hombre le son ajenas: compositor, cantautor, periodista, escritor, recopilador de leyendas y vivencias de sus paisanos los tehuelches, Oscar todo lo hace y lo han hecho merecedor de innumerables reconocimientos, entre ellos la obtención de un Martín Fierro por su programa de radio de tinte folclórico y cultural.

Oscar es amigo de sus amigos y siempre fue generoso con los nuevos valores que se van abriendo paso en la música de la Patagonia.

Ya tiene editados 30 compactos que al poco de ser puestos a la venta en las tiendas de música se agotan rápidamente y sus libros de la misma manera.

Mi buen amigo me solicitó que le prologue su libro sobre el pueblo Aoniken y fue para mí una distinción que me honra.

A raíz de los “patagonazos” musicales, de los cuales es uno de los principales animadores y que reúne las voces de la Patagonia, entablamos una amistad que ya lleva muchos años.

Ya han salido de esta sociedad de letras y música como diez canciones que hoy caminan por el mundo. Tenemos una gran coincidencia en las ideas y en tratar de mantener la coherencia entre lo que hacemos y la dignidad de los hombres dela tierra que subsisten en esta región generosa que se llama Patagonia.

En su último compacto, titulado “Siempre el mismo”, hay entre otros excelentes temas de autores regionales tres temas surgidos de esta sociedad hermosa que nos permite decir cosas para pensar: “Decadencia”, “Será por la palabra” y “Oiga señor funcionario”. Cuando las escucho ya me parece que no son mías, y es un poco así. Pero como decía Cervantes “hay que perdonarle sus defectos porque son hijas de mi estampa”.

Oscar Payaguala es dilecto continuador de los grandes creadores de la cultura patagónica: Abelardo Epuyen, Milton Aguilar, Marcelo Berbel y tantos otros que dieron identidad y hondura poética a toda esta querida tierra al Sur, caída de toda cartografía. Ellos van sedimentando toda la argamasa denuestro sentir cultural.Leyendo “paraíso a la deriva”, hermoso libro de memorias de Facundo Cabral encontré un fragmento que parece hecho a medida para Oscar y sus pares: los cantores de esta tierra y casi todos son mis amigos y han musicalizado mis letras:

“Cuando un cantor sale a caminar, lleva una maleta pequeña donde no falta Witman, el Tao Te King y la Biblia de Jerusalén, además de sandalias para caminar los desiertos, botas para subir las montañas y una gorra griega en homenaje a Hornero”.

“Camina por Tel Aviv, París, Florencia, New York, California, México o donde sea que esté la vida, haciendo el amor con mujeres hermosas y cantando a la libertad en poemas que nadie publica, o publicará demasiados años después, pero no importa porque el cantor no tiene apuro pues cree en la eternidad”.

“Por más que se cuide, siempre escribirá una línea peligrosa que enojará a los poderosos y asustará a los débiles, es decir a casi todos”.

“El cantor, pese a estar condenado a la soledad por vivir plenamente y en voz alta, es un hombre de fe, razón fundamental de su oficio. Lo pájaros lo conocen desde antes de la canción; a veces lo alcanza el hambre, pero a nadie le importa, ni siquiera a él”.

El cantor aprende muchas maravillas en el maravilloso mundo donde vive en libertad, pero los esclavos no se animan a compartirlas con él”

“A veces el cantor se cansa de los demás; y entonces hace silencio para que nadie pueda ensuciar su canción y la humanidad ya no tiene por donde respirar”.

Amigo Oscar Payaguala, bajo el aludo sombrero de mi poesía y de tu música estamos a pesar de todos los pesares. Si estamos y estaremos por que podrán matar todo pero al arte nunca, Y es nuestra responsabilidad vivir de pie.

 

“Somos soldados derrotados de una causa invencible”

Albert Camus

 

Hemos pronto de volver

Enteros de cuerpo y alma

Con el corazón en calma

Y el futuro por tener.

Nada nos podrá vencer

Corazón a contraluz

Porque portamos la luz

Vacilante en estos días

Y traemos las utopías

Como a tiro de arcabuz.

 

Jorge Castañeda

Escritor de Valcheta

 

 

 

 

 

 

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