Vinos de nostalgia en estos tiempos: Alto Valle, Río Colorado, Choele, Peñas Blancas y Conesa

 

Tiempos de pandemia, tiempos del Covid – 19, días de vinos, de añoranzas y de volver a pasar por la memoria etiquetas pretéritas que enaltecieron la actividad vitivinícola patagónica. Tiempos de acercar al presente los legendarios vinos de los inicios de nuestros Valles.

Por lo que, aún hoy, en distintos lugares de la región resuenan etílicos ecos de la espiritual bebida, aflorando a borbotones la nostalgia por los vinos:

“Humberto Canale Íntimo” Cabernet–Sauvignon, Cosecha 1978. Un vino glorioso, premiado con presea de oro en el Concurso Internacional de Vinos de Burdeos –la capital del mundo de los vinos tintos– del año 1980. Un vino denso, con intensa concentración de color, bouquet muy concentrado, abundante tanino sedoso, muy armónico, de máxima expresión. Una joya de la enología patagónica y argentina. Para soñar, amar y relajarse.

“Santa Augusta” Rosado de la bodega del enólogo Josué Prates en Río Colorado, un vino de mucha personalidad y carácter, de agradable sabor, símbolo de la elegancia. Ha sido considerado uno de los mejores rosados de la Patagonia.

“Barón de la Isla” de la Cooperativa Agrícola Colonia Choele Choel Ltda, un vino tinto contundente, de nobleza ingénita, que ha dejado vivencias oblicuas y polivalentes, recuerdos imborrables en la memoria de sus bebedores.

“Sánchez Carrillo” Tempranillo – Cosecha 1996, de la bodega Cepa Roja en el Valle de Peñas Blancas, área vitícola del Alto Colorado. Un vino de color rojo intenso, levemente almendrado, de buen cuerpo, taninos amables, acidez equilibrada, con un regusto fresco, de sabor armónico. Un vino para meditar.

“Lágrimas del Limay” de la bodega Viña Grande S.A. en Plottier, una botella de acreditada etiqueta con un vino de ebrio deleite en su interior. Era un blanco para esas románticas noches de amor y sueños.

“Garrón de Piedra” Tinto Carlón de la bodega de Emilio L. Gennari, un vino bermejo que había cobrado protagonismo en los brindis de las mesas populares de los patagónicos.

Los vinos de mesa “Pouso” de la Isla San Martín de Monte Bagual, elaborado por la bodega de Félix Pouso e Hijos; “Islas Canarias” de Antonio Martin de la Colonia San Juan, Conesa; “Santa Teresa” de Henry Hnos. y Quiles en la isla Churlaquín Grande y el vino “R.H.L.” de René Henry Lefebvre, Conesa. Vinos estos que por años han cultivado los paladares de los moradores de ambas orillas de la desembocadura del rio Negro y de la Línea Sur.

Vinos de la nostalgia que han brindado su plenitud, su corazón y su alma. Algunos de ellos han sido el medio oportuno de historias encantadoras, dulces y tiernas.

 

Texto: Ingeniero agrónomo Federico Witkowski

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