Inicio Destacados Luciérnagas en el Valle de Viedma: “Tan chiquititas y tan potentes” ¿Podrían extinguirse?

Luciérnagas en el Valle de Viedma: “Tan chiquititas y tan potentes” ¿Podrían extinguirse?

“Abro la puerta y ahí está, quietita, humilde en el hall del patio mientras los perros la miran…. tan chiquitita y tan potente!!!! sin consumir watts te alumbra hasta el alma. Tan perfecta que aún teniendo fotógrafo en casa, la puedo retratar yo misma que soy un queso con mi celular. Tan nuestra!!!!!! No te vayas nunca!!!!!!”, enfatizó a través de Facebook sobre las luciérnagas Florencia, una joven mamá que vive en una chacra situada en el IDEVI, a pocos kilómetros de la ciudad de Viedma.

Por su parte, especialistas afirman que los bichitos de luz podrían extinguirse por la contaminación lumínica.

El exceso de iluminación artificial –según explicó una experta tucumana- está dañando a todos los insectos nocturnos.

Qué niño de hace 20 o 30 años no fue feliz corriendo detrás de bichitos de luz? ¿Quién no quedaba fascinado cuando el cielo se inundaba de “estrellas móviles al alcance de la mano”? ¿Quién no extraña las luciérnagas en los jardines? Da la sensación que corremos el riesgo de extrañarlas para siempre: un estudio indica que las estamos llevando al borde de la extinción.

Algunas de las causas -como la disminución o la modificación de su hábitat y el uso de pesticidas eran esperables (aunque no por ello sean menos dañinas), pero el hallazgo sorprendente fue que el exceso de luz artificial resulta ser la segunda amenaza más grave. Y -según aseguró Avalon Owens, doctorando de la Universidad de Tufts (Massachusetts, EE.UU.), cambiar a LED, energéticamente eficientes, no ayuda. “Más brillante no es necesariamente mejor”, agregó.

El equipo investigador, dirigido por Sara Lewis, profesora de Biología de Tufts, que está asociada con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, encuestó expertos de todo el mundo para evaluar las amenazas más importantes para la supervivencia de las especies locales, informa la agencia DPA.

“Muchas especies de vida silvestre están disminuyendo porque su hábitat se está reduciendo -reconoció Lewis- así que no fue una gran sorpresa que la pérdida de hábitat se considerara la mayor amenaza”. Pero sí lo fue que la encuesta arrojara como resultado que, a nivel mundial, la contaminación lumínica se consideraba la segunda amenaza más grave.

La luz artificial de la noche ha crecido exponencialmente durante el siglo pasado, hasta el punto de que se sabe que la contaminación lumínica interrumpe los biorritmos naturales, incluido el humano.

“Pero en el caso de las luciérnagas, es más grave aún: incide sobre sus rituales de apareamiento, explicóOwens. “Muchas luciérnagas dependen de la bioluminiscencia para encontrar y atraer sus parejas, y demasiada luz artificial puede interferir con estos intercambios de cortejo”, agregó.

¿Y por casa?

“En Tucumán hay varias especies de luciérnagas -explicó la entomóloga Claudia Szumik, directora de la Unidad Ejecutora Lillo, dependiente del Conicet y de la Fundación Miguel Lillo-, y por supuesto la variable de la lumínica (que se suma al desmonte y a los venenos) está dañándolas. Pero no sólo a ellas: está haciendo daño a los insectos nocturnos en general”. “Podemos observar una declinación impresionante del número y la variedad, y a gran velocidad”, añadió.

Hacen falta más datos

Algunos estudios han cuantificado la disminución de poblaciones de luciérnagas, como las observadas en las luciérnagas sincrónicas de Malasia, que atraen a los turistas, y la luciérnaga ‘Lampyris noctiluca’ de Inglaterra. Además, numerosos informes anecdóticos sugieren que muchas otras especies de luciérnagas en una amplia gama de hábitats han sufrido disminuciones recientes.

“Sin embargo -dijo Lewis- necesitamos mejores datos a largo plazo sobre las tendencias de la población de luciérnagas; este es un lugar donde los esfuerzos de la ciencia ciudadana realmente pueden ayudar”.

Los investigadores también destacan los factores de riesgo que les permiten predecir qué especies serán más vulnerables cuando se enfrentan a amenazas como la pérdida de hábitat o la contaminación lumínica.

“Nuestro objetivo es hacer que este conocimiento esté disponible para los administradores de tierras, los encargados de formular políticas y los fanáticos de las luciérnagas en todas partes –declaró al respecto Sonny Wong, miembro de la Sociedad de la Naturaleza de Malasia-. Queremos mantener las luciérnagas iluminando nuestras noches durante mucho, mucho tiempo”.

Texto inicial: Florencia, vecina del IDEVI, cerca de Viedma

Resto del texto: La Gaceta, Tucumán

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