Dos escritores radicados en Río Negro, Jorge Castañeda (Valcheta) y Eduardo Reyes (Las Grutas), destacan la labor de tres personajes: los hermanos Pilquimán, de la Meseta de Somuncurá, y del escritor Roberto Juarroz, de Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires.
El reino mesetario para los hermanos Pilquimán, señores de la Meseta de Somuncurá
Alturas de la meseta lata y extensa. Reino perdido entre la soledad y las piedras donde la postergación se sienta en su trono y la desesperanza se apoya en su báculo. Cada cañadón gime su pena mayor. Hacia el olvido, la nada, el después, los otrora.
Escoriales colgados de los balcones donde la distancia y el silencio entretejen su urdimbre pobre de pesadumbres y de indiferencia, donde pilas de monedas como columnas salomónicas parecen alcanzar la diafanidad íntima del cielo azul y dilatado.
El abandono su marca perceptible. El misterio un arcano donde los caballos rompen los sellos del tiempo. La impotencia su derrotero y la espera unos ojos cegatos donde su lagrimal acuoso llora a destajo en las vertientes.
Los cerros donde el topónimo se vuelve gutural y austero. Las lagunas donde el viento se persigna y escapa como un ladrón furtivo entre los altos cañadones, furioso y desbocado. Las piedras augures donde los viejos pobladores hurtaron al basalto la oquedad para hallar morada y cobijo.
Sus difusas incertidumbres. El alto vuelo del ñanco de supersticiones antiguas, la mirada súbita del pilquín. La lentitud mimética del matuasto. El relincho alerta del guanaco con sus orejas tiesas. El choique raudo y señorial, apelativo y linaje de viejas familias. El zorro astuto y huidizo cruzando ágil el riscal de la estepa mesetaria.
Sus claves perdidas. La cruz de los escoriales. Las verbenas en flor. Los pozos que respiran con su fragua de caracola marina. La catedral de “la gotera” con su hilo de agua prístina, reloj vivo de los tiempos, pila bautismal, oasis colgado del cerro como antaño los jardines de Babilonia.
Álamos en la altitud. Edades primordiales. Apellidos de los hombres de la tierra, viejos pobladores, de dinastías vencidas donde los ojos crucifican al mañana y la espera se pierde por las hilachas de parajes sin nombre.
Por las picadas irascibles donde hasta el alma se desacomoda al ver tanta pobreza, tanta distancia. Hacia la letanía del viento, la traición inclemente de las nevadas, el frío que muerde la carne y penetra como las espinas aleves de las tunas. La piedra dueña, la vieja de las ofrendas, el toro de las aguas, la tropilla invisibles, los anchimallenes. El mito y la realidad compartiendo el redondo pan casero, la carne de yegua al amparo del fogón, las noches donde el cielo parece bajar al mundo de los hombres para mostrarles el camino de las estrellas, la antigua morada de sus dioses tutelares. El tótem de su sangre de viejos guerreros.
Alturas de la meseta de Zunguncurá. Horizonte sin mengua donde hasta la confianza se arruta como el trote desconfiado del caballo. Los viejos hábitos de bajar los cueros, de hablar poco,de escuchar la voz de uno mismo y de conversar con el silencio en los corrales de pircas, en la hilacha blanca y fina de la chivada, en el filo cortante del cuchillo, en la piel del colorado recién estaqueado.
Piedra que suena de tanta marginación, de impotencias viejas, en los puños cerrados de los basaltos, en el estropicio helado de la ventisca, en las arrugas del rostro, en el cabello cano de los ancianos, en los puestos escondidos, en las sendas donde el timorato se pierde.
Otro tiempo y otros lugares. Edades legendarias. Magisterio errante de la piedra y del agua, reino mesetario, planiza azulada, estepa achaparrada, pro del Sur de todos los olvidos.
Meseta de Somuncurá. Alta, fuerte, dilatada, agreste, tutelar. Tan vieja como la edad del continente. Tan nuestra como el aire que respiramos.
Texto: Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta
EL CENTRO MUNICIPAL DE CULTURA DE CORONEL DORREGO LLEVARA EL NOMBRE DEL ESCRITOR ROBERTO JUARROZ
El destacado escritor Roberto Juarroz, nativo de Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires, fue además bibliotecario, crítico y ensayista y el 5 de octubre se cumplirá el centenario de su nacimiento.
Juarroz estudió Bibliotecología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
También, amplió sus estudios en la Universidad de La Sorbona, en Paris, Francia, en materia de Documentación. Fue profesor titular de Bibliotecología en la Universidad de Buenos Aires, donde permaneció durante más de 30 años. Dirigió el Departamento de Bibliotecología y Documentación de la UBA durante varios años y paralelamente realizó misiones para la Unesco y la OEA, dictando el Curso Audiovisual de Bibliotecología en varios países.
Su obra poética más destacada es «Poesía vertical», traducida a varios idiomas y publicada en 14 volúmenes. Escribió ensayos como «Poesía y creación» (Diálogos con Guillermo Boido), «Poesía y realidad» y «Poesía, literatura y hermenéutica» (conversaciones con Teresita Saguí).
Juarroz recibió varios premios, entre ellos la distinción Esteban Echavarría en 1984, el premio Jean Malrieu de Marsella en 1992 y el premio de la Bienal Internacional de Poesía en Lieja, Bélgica, en 1992.
El intendente de Coronel Dorrego, Juan Chalde, envió al Concejo Deliberante de esa ciudad un proyecto de ordenanza con la intención de denominar Roberto Juarroz al Centro Cultural Municipal.
La propuesta, que es analizada en comisiones internas por el cuerpo, propone que el acto de imposición se realice el 5 de octubre, cuando se cumplirán 100 años del natalicio del poeta.
De prosperar la iniciativa, se colocará una placa con la siguiente leyenda: «Centro Cultural Municipal Roberto Juarroz, en homenaje al poeta, bibliotecario, crítico y ensayista argentino por su maravilloso legado. En el centenario de su natalicio, 5 de octubre de 1925, 5 de octubre de 2025».
El destacado escritor fue integrante de la Sociedad Argentina de Escritores, (SADE) y miembro de la Academia Argentina de Letras. Juarroz falleció en Temperley el 31 de marzo de 1995.
Como dorreguense celebro la iniciativa del intendente municipal Juan Chalde de rendir homenaje y reconocimiento al poeta Roberto Juarroz por el aporte brindado a la literatura y la tarea de las bibliotecas imponiendo su nombre al Centro Municipal de Cultura al cumplirse el próximo 5 de octubre el centenario de su natalicio
Estimo que el mundo de la literatura, como así también de los bibliotecarios, adherirán a esta decisión del intendente dorreguense, que seguramente será acompañado por los concejales para rendir el merecido homenaje y reconocimiento a quien tanto aportó a las letras, bibliotecas y la cultura en general como lo fue Roberto Juarroz.
Eduardo Reyes
Las Grutas, Río Negro
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