El doctor Daniel Campoy creó un coro de niños en San Antonio Oeste. “Cápsula del tiempo”

Hacia fines de los ´50 y toda la década del ´60 se generó, a nivel mundial, un cambio de paradigma en la música popular bajo la denominación, en Latinoamérica, de “La Nueva Ola”.

La Nueva Ola es el término con el que se denominaba —principalmente en los países latinoamericanos— al grupo de músicos e intérpretes que, desde finales de los años 1950, adoptaron la influencia musical del rock and roll proveniente de Estados Unidos y posteriormente patrones de la cultura pop de Europa,

Aunque la denominación originalmente se usaba para denominar a los artistas de la escena beat, rápidamente se usó para congregar a otros tipos de artistas, como baladistas. Se caracterizaron por sus letras románticas y por aparecer frecuentemente en las listas de éxitos. Aunque tenían influencia directa del grupo británico de rock Los Beatles, también de la canción italiana.

El Club del Clan fue un programa musical de televisión argentino de la década de 1960, producto de la “Nueva Ola”, transmitido en varios países de América Latina,  reunió a un grupo pop que cantaba en español (algo inusual para la época), quienes lograron una enorme difusión popular y que tuvo una notable influencia en los gustos musicales de una parte sustancial de la juventud de esa época.

El debut televisivo del Club del Clan se produjo el 13 de noviembre de 1962, por canal 13, pero el triunfo masivo llegó al año siguiente. La industria del disco de vinilo estaba en auge y el tránsito del Club del Clan de la televisión al disco se convirtió en trampolín para varios cantantes, algunos de los cuales llegarían a trascender más allá de esta circunstancia comercial: Raúl Lavié, Danny Martin, Horacio Molina, Palito Ortega, Sandro, Violeta Rivas, Néstor Fabián, Chico Novarro y muchos otros.

La televisión argentina había llegado a muy pocos lugares del interior del país, a Córdoba en 1960 por caso. Fueron la radio y los discos de vinilo los difusores de este nuevo estilo musical en toda la extensión del Territorio Nacional.

El disco de vinilo impuso los tocadiscos portátiles, que enseguida se instalaron en la habitación de los adolescentes, ese gran cliente a conquistar. Simples y long-plays invitaban a la escucha reiterada de temas convertidos en bandera de identidad generacional.

La Nueva Ola se propagó entonces por el interior del país e inspiró a muchos jóvenes de distintas localidades a formar bandas de música o a presentarse como solistas representando esta nueva corriente musical y también los animó a incursionar en otras ramas del arte y la cultura.

En San Antonio Oeste durante la década del ´60 se produjeron diversas actividades culturales impulsadas por gente muy joven:

Se creó la Escuela de Danzas Españolas elevando la danza a niveles profesionales en la zona, el teatro tenía sus representantes que ponían en cartel obras clásicas, se imprimió el primer periódico escolar “El Efebo”, nació el himno de los sanantonienses “Pescador del Golfo”, el grupo folclórico Los Fortineros ganó el pre Cosquín con este tema, se crea una escuela de danzas nativas y varios grupos musicales identificados con las nuevas tendencias comienzan a surgir.

Uno de los involucrados en este movimiento fue el Doctor Daniel Campoy que recuerda:

“Abriendo la cápsula del tiempo y retrocediendo unos años, cuando yo estaba en la secundaria, a mis trece años, (yo nací en el ´53), debuté con un conjunto folclórico que coordinaba Poul Pedersen en la vieja Escuela Hogar, la residencia estudiantil. Ahí toqué por primera vez la guitarra sin saber tocar. “Las voces de San Antonio”, así se llamó. ¡¡¡Estuvimos un mes discutiendo el nombre!!!”“Luego me convocaron los chicos que estaban formando un conjunto que se llamaba “The Stranger”, formado por Luis Lal, Carlos Iribarne y varios bateristas que, como ninguno sabía tocar, los íbamos echando a medida que se iban probando. Entonces hubo un concurso de música, aca, en San Antonio, en el Bar El Timón, que fue algo increíble.”

“Los chicos del grupo habían escuchado cantar, en el Club Ferro, a mi hermana, María Cristina Campoy y nos invitaron a ese concurso a mi hermana y a mí. Mi hermana cantó “Porque yo te quiero” de Salvatore Adamo y yo canté “Y la lluvia caerá” de Los Iracundos. Ahí terminó esta etapa. Era el momento en que justo alunizaba la Apolo 11”

“Ese conjunto “The Stranger”, dio origen a “Los Extraños” y en este grupo estaban: Luis Lal, Fredy Tarruella que fue convocado para tocar la batería y cantar y se quedó porque realmente era muy bueno, Carlos Iribarne y yo”.

“Los Extraños” tuvo en algún momento un tecladista que se llamaba Rapreti y trabajaba en el correo, pero no se quedó porque él era profesor de música y nosotros unos mocosos y teníamos muchas exigencias y no se quiso quedar”

“Cuando se desarma “Los Extraños” aparece el grupo “Dulce de Leche” ya para el año 1968, en este grupo Luis Lal se fue y apareció Jorge Alberto Tarruella, un guitarrista extraordinario, Daniel Campoy, Fredy Tarruella y Carlitos Iribarne.” Ejecutaban canciones populares y actuaban en bailes y fiestas.

En julio de 1978 Daniel Campoy se recibe de médico en La Plata, luego de un breve paso por San Antonio Oeste, se radica en General Conesa donde, paralelamente, continúa con su pasión por la música intentando formar un grupo musical de niños.

En esos años eran famosos por televisión los grupos infantiles tales como “Cantaniño” y “Festilindo”. No fue posible para Daniel cumplir su sueño de un grupo similar en General Conesa por falta de medios técnicos.

En 1983 se radica definitivamente en San Antonio Oeste llevando consigo el sueño que no pudo cumplir en General Conesa sabiendo que, a partir de sus conocimientos musicales, sería posible, aquí, cumplir con esa meta. Nora Mazza, su señora apoyó esta idea y también sus hijos que se sumaron inmediatamente al proyecto.

Primero debían formar una Banda y el primer músico que se integra al proyecto fue Ricardo Calfín, a quien Daniel vio en una misa ejecutar con habilidad el órgano de la Iglesia y una guitarra acústica. Luego Walter (Noni) Villaverde, baterista, el más joven de los integrantes del grupo en el año ’83.

El equipamiento: una guitarra criolla y una batería. Se suma entonces Marcelo Agnoli que ejecutaba el bajo junto a Walter Sciú, guitarrista.

Sólo faltaba un teclado para conformar una banda con posibilidades de un buen sonido, llegó Sandra García con su teclado y lentamente la música empezó a sonar.

Se incorpora Freddy Tarruella como segunda “batería” y más instrumentos de percusión: los bongó y pandereta gigante de Noni, dos cajas chinas, triángulo, cascabeles, dos maracas hechas con tarritos de Agiolax (medicamento laxante en gránulos) y un güiro (una linterna rota).

Ekel Segundo tenía un piano eléctrico, y se sumó al grupo para el primer ensayo en la Escuela No 6.

Walter Villaverde (padre), una consola de voces de seis canales y Omar Osovnikar, joven técnico electrónico se sumó al grupo ajustando la consola.

Unió la consola a unas columnas de un viejo equipo de voces que le alquilaron al Sr. Carlos Sarmiento y a los bafles del equipo de audio de Daniel Campoy, logrando un sonido óptimo para las voces.

El primer objetivo, formar una Banda, estaba cumplido. La siguiente meta era formar el coro de niños.

EL CORO ESTRELLITA

La idea de formar un coro de niños fue comunicada a los compañeros de la escuela de Matías y Natalia, los hijos del Dr. Campoy, la idea primera fue hacer un espectáculo solamente a beneficio de la Cooperadora de su escuela.

Lorena Gómez, Viviana Becco, Mauro. Meis, Marcos Fragoza fueron de los primeros en integrar ese coro junto a Natalia y Matías, luego se sumaron Sebastián Leal, Javier y Claudio Osorio, Andrea Landa, Glenda y Verónica Cabral, Fany Basanta, Miguel y Carolina López, Perla Borrego, Fany Fernández, Dunia Surroca, Bettina Agnoli, María Marta Migone, Luis y Marina Michelli, Vilma Barón.

Este fue el núcleo del coro.

El señor Barón realizaba la iluminación y filmaciones, En esta época llegó Fabio Contreras, capaz de cantar cualquier cosa, y también Celina Bonillo, Gabriela Lal y María Carolina Danieletto, Marcos Carpio, Nicolas Carassalle y Leandro Donoso, María Laura Roza, Maria José y Julia Rosa, Natalia Moraga. Este grupo se cerró con la llegada de las hermanitas Berde, Viviana Borrego. El último integrante fue Juan Jorajuría.

Comenzaron las actuaciones: 16 de octubre de 1983, con la Sociedad Española colmada fue la primera presentación, luego siguieron un sinfín de presentaciones en distintos acontecimientos locales tales como finales de cursos de las escuelas y todas ellas con un gran éxito. También actuaron en distintas localidades de la provincia, dada la repercusión y calidad de los espectáculos.

El entusiasmo propio de los niños y la coordinación y acompañamiento de los padres terminó poniendo en marcha un movimiento musical que involucró niños y jóvenes de todo el pueblo, y duró 7 años aproximadamente

NOTA DIARIO RÍO NEGRO – OCTUBRE DE 1983

CANDIDEZ Y FRESCURA –

“Sobrepasando la capacidad de la Sociedad Española, debutó exitosamente en el Dia de la Madre el coro infantil “Estrellita”, bajo la dirección de Nora Campoy y el director general Daniel A. Campoy, con la colaboración de Omar Osovnikar en sonido, Cándido García en iluminación, Hugo y Agustín Mazza en escenario y el aporte de presentación a cargo de Adolfo Fragoza.

En su trascurso, con la orquesta de acompañamiento Integrada por Sandra García en órgano, Etel Segundo en piano eléctrico. Walter Villaverde en batería. Marcelo Agnoli en bajo. Ricardo Calfín en guitarra, acústica y flauta, Freddy Tarruella en percusión, Walter Sciu en guitarra eléctrica y Daniel Campoy en guitarra criolla efectuando los arreglos y dirección, brindaron los siguientes temas:

 

Tema de bienvenida, Natalia-Matías.

No somos cocodrilos (Fanny y dirección, brindaron los siguientes temas: Tema de Laura) Basanta).

El Jaimito del colegio (Claudio Osorio).

Se necesita mucho amor (Glenda Cabral). Calesita de color (Verónica Cabral).

Juan Gorrión (Matías Campoy). El ABC escolar (Viviana Borrego).

Chamarrita para repartir (Fabio Contreras).

Que hermosa canción (Andrea Donoso).

Deja que los pájaros sean libres (María Laura Rosa)

Me parece que me estoy enamorando (Bettina Agnoli).

Si necesitas un amigo buscalo a Dios (Fanny Fernández),

Cantemos contando (Mariela Migone).

Qué bonito es tu velero (Juancito).

Somos dos planetas (Lucy).

La canción del mago (Fanny Basanta).

Será. será un dia será (Dunia Surroca).

El tanto es lo mejor (Perta con Natalia y Marina).

Las hormigas mueven las montañas (María Marta Migone).

Adiós, adiós, despedida de los niños “Estrellita”

Con la candidez y el brillo que sólo los niños y esta juventud maravillosa pueden brindar fueron entusiastamente aplaudidos en cada una de sus interpretaciones en reconocimiento a su actuación.”

“En 1987, cuando el grupo se deshizo, donaron la totalidad de los equipos que fueron armados con esfuerzo propio: una consola mezcladora, una etapa de potencia, cinco micrófonos, cables y conectores, cuatro cajas acústicas y dos pies para micrófonos, valuados en la fecha alrededor de 20.000 australes.

Pasaron al Patrimonio de Cultura, hecho que inexplicablemente nunca fue publicado, incluso cuando permitió salir al aire a la radio municipal. “

“En 1988 se le brindó al grupo un viaje de campamento a San Carlos de Bariloche. En él viajaron 23 niños, que fueron los últimos integrantes de Estrellita. En marzo de ese año un grupo teatral convocó al coro a participar de su obra y se contactó con el Estudio Ambar de Ramos Mexia, provincia de Buenos Aires y en Julio con medios propios logró viajar y grabar 10 canciones en ese estudio.

Lamentablemente, el estudio perdió la grabación original (cinta Master) en un incendio. Después de esta grabación el grupo tuvo que cambiar el nombre, se llamó Cripsy y durante dos años presentó los temas grabados, hasta que se disolvió definitivamente en 1990. “

Testimonio de Natalia Campoy (Integrante de Estrellita e hija de Nora Y Daniel)”.

Daniel Campoy escribió un libro “Canta Estrellita”, para que el tiempo no borre la memoria de todos aquellos que, con esfuerzo propio, fueron los constructores de un hecho cultural importante. Y no es exagerado decir que puso alta la vara cultural, no se repitió luego un hecho similar y muchos de sus integrantes, en aquel momento niños, hicieron de la música un modo de vida. Por citar algunos: Bettina Agnoli, Mariela Migone, Marcelo Agnoli.

 Texto Patricia Capovilla. Escritora sanantoniense.

Testimonios: Doctor Daniel Capoy. Natalia Campoy

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