Los hombres primitivos y el drama del fuego. Los tehuelches, la historia

 

Uno de los dramas del hombre primitivo por milenios fue como lograr encender el fuego, luego mantenerlo encendido y posteriormente como lograr llevarlo consigo en sus  permanentes viajes.

El fuego fue uno de los temas importantes y de gran preocupación del hombre, y de tanta trascendencia a través de la historia, que hasta logró modificarla, lo que ocurrió cuando el hombre logró encenderlo.  Y una vez logrado este avance, la preocupación se centró en su uso o aplicación, el grado de combustión, el mantenerlo encendido y en como trasladarlo, entre otros motivos.

Los tehuelches, obviamente, al igual que otros pueblos sintieron el impacto de transformación que el uso del fuego provocaba y que los enfrentaba a iniciar una nueva era de progreso y adelanto de gran repercusión  para los pueblos. Una de las modificaciones más notorias en la vida de estos pueblos, en su mayoría carnívoros, lo provoca el hecho de modificar el hábito de consumir carne cruda.

De acuerdo a relatos y leyendas no son pocas las que hablan sobre el nacimiento del fuego como la forma de encenderlo, mantenerlo, sus virtudes, como los conflictos surgidos por su tenencia.

Hay que mencionar que si bien la aparición del fuego significó un adelanto para los pueblos, también generó un problema y un desafío, ya que ahora se debía pensar, no solo como dijimos el mantenerlo encendido, sino también las previsiones que tenían que adoptarse para trasladarlo, ya que como afirmamos anteriormente, los “chonkes” (tehuelches), eran poblaciones en constante movimiento, por lo tanto de acuerdo a las distintas épocas del año o por cambios de clima o períodos de  cacerías se mudaban con frecuencia.

Ante el desafío planteado comenzaron entonces a analizar, o estudiar si se prefiere, el método posible para el traslado del fuego que resultó más que necesario ya que era entonces imprescindible para cocinar las piezas de caza, la elaboración de distintos elementos destinados a sus viviendas, para usos personales, como para mantener calefaccionados sus toldos.

La mitología tehuelche es un universo en donde los animales tienen un papel fundamental y preponderante y tan es así que las diversas especies funcionan como nexo entre el mundo terrenal y espiritual o el mágico.  En cuentos tehuelches, los animales fueron los antepasados de los hombres, patronos del fuego y algunos de ellos hasta eran capaces de transitar entre la tierra y el cielo.

Sobre el origen del fuego, la antropóloga del Museo de General Roca, Elizabeth Moreno, quien dijo haber entrevistado a una mujer descendiente de tehuelches llamada Regina, compartió una narración sobre el tema de cómo se originó el fuego.

Al respecto señaló que el “Matuasto”, lagartija patagónica estaba haciendo el fuego y la liebre llegó para calentarse y se robó el fuego, entonces el ñandú que la vio la siguió a su cueva y para que no se escape le pisó la cola. En ese entonces los tehuelches aún no tenían fuego, se calentaban con sus quillangos y comían la carne cruda, porque el “Matuasto” que era mezquino no quería darles el fuego.

En muchos mitos tehuelches el héroe mitológico es entonces “Elal”, quien le roba el fuego a los animales para que los hombres puedan empezar a comer los alimentos cocidos. Estos cuentos son denominados “de origen”, y en este caso, sobre el origen del fuego entre los hombres.

El fuego, para la cultura tehuelche es un bien cultural que se relaciona con la importancia, no sólo de la cocción de alimentos, sino también un modo de poder contrarrestar el duro frío patagónico. Al fuego hay que cuidarlo y en los cuentos se narra el momento en que los antepasados lo incorporaron a su vida. Cada cultura tiene su propio modo de imaginar la obtención del fuego.

Este mito y otros fueron narrados por distintos interlocutores a la antropóloga Alejandra Siffredi, quien trabajó con un grupo tehuelche al Sur de la Patagonia, lo que demuestra que la riqueza de los pueblos originarios está intacta.

Para finalizar, nos falta agregar, tal como lo habíamos prometido al principio del relato, que método utilizaban los tehuelches para trasladar el fuego en su constante movimiento que realizaban en la Patagonia, ya sea por cacerías, en búsqueda de mejor clima, por boleadas de avestruces para recoger sus plumas y otras razones.

De acuerdo a testimonios, el traslado lo efectuaban en recipientes de barro confeccionados por ellos, los que tras depositar brasas en los mismos, lo cubrían con cueros de guanaco dejando una abertura para que ingresara aire y le posibilitara mantenerse ardiendo.

 

Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma

radicado en Las Grutas  — Rio Negro

 

 

 

 

 

 

 

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