Anoche tuve un sueño. “Sigue siendo un misterio para los científicos”

 

Posiblemente no recordemos haber soñado, pero existen estudios que aseguran que todos soñamos entre 3 y 6 veces cada noche y se cree que muy cerca del 95 % olvida que es lo que ha soñado al dejar la cama.

Los estudios aseguran, además, que el sueño tiene generalmente una duración de entre 5 y 20 minutos y que por otra parte el hecho de soñar puede ayudarte a aprender y recordar sucesos de antaño.

En realidad, y a pesar de los estudios que se realizan sobre el tema, los sueños siguen siendo un misterio para los científicos que no pueden descifrar aún que ocurre en el cerebro durante el sueño, y una de las preguntas que se hacen y no pueden descifrar, si se trata de historias realistas o fantásticas que nuestro cerebro crea  mientras dormimos.

Es interesante recurrir a una teoría del  neurocientífico David Eagleman de la Universidad de Stanford, quien sostiene que los sueños son necesarios para proteger la corteza visual del cerebro durante el sueño y añade que el cerebro humano es altamente adaptable y que ciertas áreas pueden asumir nuevas tareas, fenómeno conocido como “neuroplasticidad.”

Los científicos se hacen preguntas como porque a veces no recordamos los sueños y si estos tienen y cuál es la finalidad, algo que no se sabe aunque sostienen que soñar ayuda a memorizar y ordenar información que puede ser importante y complicada.

Aseguran que dormir no borra lo recuerdos reprimidos, por el contrario retornan a través de los sueños y por lo tanto opinan que los pensamientos reprimidos durante el dia vuelven con el sueño y pueden provocar entonces estrés o emociones negativas.

Un dato interesante que confirma lo que muchas veces escuchamos de personas que sueñan y no encuentran respuestas, es por lo tanto considerado por los científicos quienes se preguntan, porque algunos sueños se  recuerdan con detalles impensados y otros que olvidamos.

Entre las explicaciones que encuentran los estudiosos es que el sueño no es uniforme, ya que en una noche  pueden registrarse entre cuatro y seis ciclos, que a su vez se dividen en fases, a raíz de las actividades de las ondas cerebrales que se activan, por tal razón a veces no se recuerde el sueño o directamente es que no se ha soñado.

Hasta aquí nos hemos referido al tema de los sueños basados en lo que han interpretado de acuerdo a sus estudios, un interesante grupo de especialistas o científicos, pero es necesario contar testimonios de quienes confiesan que sueñan en forma frecuente y los temas de los mismos son reiterativos.

Personas que reconocen soñar con cierta frecuencia, admiten que el tema del sueño o pesadilla se repite, por ejemplo que es perseguido por una fiera o por algo desconocido provocándole temor, que se prolonga por un lapso determinado cuyos efectos se acusan al despertar.

Otros admiten que sus sueños reiteradamente lo hacen percibiendo la sensación de una caída al vacío que culmina al despertar, obviamente en un estado desesperado, aunque con la buena noticia que nada le ha ocurrido y que solo ha sido un sueño.

Algo que se torna frecuente en los sueños es que aparezcan números en los mismos, como posiblemente personas o elementos que quien ha soñado los vincule o relacione por distintas razones con un numero, al que considera un llamado o invitación de la suerte al que hay que  jugarlo o apostarle.

De acuerdo a relatos de quienes han experimentado sueños, en diversas circunstancias  han relatado haber atravesado aventuras normales aunque poco creíbles, en tanto otros absolutamente disparatadas o fantasiosas.

Es común porque en sus sueños, quien los ha experimentado se vea desempeñando acciones o actividades que alguna vez imaginó poder realizarlas o destacarse en ellas, ya sean deportivas, como artísticas o profesionales.

Algo que no resulta agradable es recodar y admitir haber soñado con muertos, a lo que se le da distintas interpretaciones, por ejemplo los cabuleros de inmediato apostaran al 48 que representa “el muerto que habla”. Los supersticiosos en tanto lo tomaran como una señal que algo trágico puede  o va a ocurrir.

Para esos casos quizás lo más acertado o razonable sería consultar el libro que sobre el tema escribió el padre del psicoanálisis, como se conoce a Sigmund Freud, quien en 1899  escribió “La interpretación de los sueños”.

En el libro Freud plantea que los sueños son una realización alucinatoria de deseos y una vía privilegiada de acceso al inconsciente, mediante el empleo del método interpretativo fundado en la asociación libre de los símbolos más importantes del sueño.

Pero mucho más allá de los profundos estudios y análisis de los sueños por parte de los especialistas, profesionales y estudiosos, a los soñadores nos interesa el efecto que nos ha causado el sueño y de última  asumir si lo hemos sufrido o disfrutado.

Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma

La Grutas  –  Río Negro

 

 

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