El controvertido cacique tehuelche Casimiro Biguá, tan homenajeado como cuestionado

 

Según los datos de la historia, Casimiro Biguá habría nacido en cercanías de Carmen de Patagones de una mujer tehuelche conocida como Joujuna, Junijun o Jouja y un capitanejo de la misma raza.

Para acentuar la eterna discusión sobre la rivalidad tehuelche –mapuche consignemos que la historia afirma que el padre de Casimiro, fue asesinado por araucanos chilenos, (mapuches), de la banda realista de los hermanos Pincheira.

Siendo Casimiro aun un niño de nueve años, su madre lo entregó a cambio de un tonel de aguardiente al francés  Francisco Fourmantin, un corsario y tratante de esclavos que llego a comandar el “Fuerte El Carmen”, y a quien se lo conocía por el apodo de “Bibois”, que pronunciado en francés sonaba “Bibuá” y por deformación de la lengua, quedó establecido como “Biguá”, que paso entonces a ser el apellido por el que se conocía a Casimiro.

Cuando recién tenía 13 años y a raíz de los malos tratos que era objeto por parte de Fourmantin, Casimiro buscó refugio entre sus hermanos asentados más al Sur, que ocupaban desde el río Santa Cruz hasta el Estrecho de Magallanes.

Los historiadores destacan la inteligencia de Biguà, como así también un talento especial para advertir lo que escondían en sus conversaciones los interlocutores, como también los miembros del gobierno tanto de nuestro país como de Santiago de Chile. Biguà había sucedido como Cacique Tehuelche a María La Grande, quien ejerció ese liderazgo en forma admirable por más de tres décadas.

También en los textos históricos se destacan los reconocimientos u homenajes de los que fue objeto Biguà.  Entre ellos un monumento en el valle de Genoa en Chubut, donde junto a otros caciques hizo la bandera argentina, y prometieron fidelidad a nuestro país, además una calle de Patagones lo recuerda y en el 2006 se emitió una estampilla con su esfigie. Por otra parte, un famoso restaurante del Calafate en proximidades del Glaciar Perito Moreno lleva su nombre.

Obviamente que la historia lo destaca como el primer cacique que hizo flamear nuestra bandera en toda la Patagonia, de la que tenía un profundo conocimiento que se extendía desde Patagones a Punta Arenas, que eran los dos centros poblados de todo ese territorio.  Jugaba también a su favor, el dominio que Casimiro tenía del castellano, algo del francés atribuido a Fourmantin y un poco de Ingles que obviamente lo ayudaban a destacarse.

Existen referencias ciertas que en sus correrías por la Patagonia, llego al Fuerte Bulnes en Chile en compañía del cacique Santos Centurión, un blanco uruguayo nacido en Montevideo, quien se había adaptado a la vida de los nativos y tras casase con una mujer tehuelche alcanzó la categoría de cacique y a entenderse con los chilenos con quienes inició un fluido comercio.

Tanto habían avanzado en ese marco que Casimiro, Centurion y otros caciques tehuelches acordaron suscribir un tratado de amistad y comercio, que sólo lo firmó Biguá, ya que en el viaje murió Santos Centurión.

Aquella avanzada tuvo tanta repercusión que Biguá llegó a Santiago de Chile, donde fue recibido por el presidente Manuel Bulnes con quien suscribió también un pacto de fidelidad, por lo que recibió el grado y paga de capitán del ejército chileno, además de raciones para sus huestes.

Las relaciones no duraron mucho ya que estas se enfriaron porque los Chilenos acusaron a Biguá de haber participado en el motín de Punta Arenas, de haber asesinado al gobernador de Magallanes, aunque no se supo de pruebas fehacientes sobre  estos hechos

En 1859, asentado en la Isla Pavón Luis Piedrabuena, entabla amistad con Biguá, que se convertiría en pieza clave para ratificar la soberanía argentina en toda la Patagonia.  En 1864 Piedrabuena invita a Biguá a viajar a Buenos Aires en su nave “Espora” para conocer al presidente Mitre, hecho que se concreta  y además el presidente Mitre lo nombra con el rango de capitán y Cacique Principal de San Gregorio, además de fijarle un importante salario y proveerlo de víveres, armas y enseres.

Biguá y el presidente Mitre, con la intermediación de Luis Piedrabuena continuaron afianzando su relación a raíz de propuestas y avances en planes propuestos por el cacique tehuelche, como el reconocimiento de la soberanía Argentina en el Estrecho de Magallanes y la fundación de una colonia en el lugar.

Esto le significó que Mitre lo ascendiera ahora a teniente coronel del Ejército Argentino y le designara a modo de secretario, a Doroteo Mendoza Capitán de Guardias Nacionales. La guerra con el Paraguay fue postergando la fundación de la Colonia, ya que no se pudo enviar el vapor que completaría la acción y además la elección de Sarmiento como nuevo presidente que alteró entonces los planes para el afianzamiento de la Patagonia, las que fueron quedando de lado.

Si bien la prédica de Biguá y Piedrabuena respecto a la necesidad que Argentina se instale en la Patagonia con contundencia, lo que se hizo con tolderías tehuelches, comenzaron a advertir la presión Chilena que aprovechaba las debilidades, diferencias y discrepancias que comenzó a mostrar el Gobierno de Buenos Aires.

Sin embargo, la llegada del británico George Muster reanimó a Biguá que integró la expedición del inglés que recorrió cerca de 3.000 km.

Unieron en ese trayecto el Estrecho de Magallanes hasta Patagones y en el recorrido Biguá, junto a otros caciques tehuelches y con la presencia de Muster, como ya lo adelantamos izaron la bandera nacional en Genoa Chubut, donde juraron fidelidad a la enseña argentina.  Ese recorrido lo hacían habitualmente los tehuelches para negociar en Patagones, plumas y pieles, para recibir en pago vacas, yeguas, ponchos, yerba y tabaco.

Como contrapartida de sus reconocidos atributos y sus habilidades para negociar y entenderse con las más altas autoridades de Argentina y Chile, se le conocían otras capacidades como acopiador de pieles de guanaco y plumas de avestruz, traficante de aguardiente, encubridor de desertores, saqueador de buques y evangelizador de sus indios.

Se supo también que había negociado con un práctico irlandés, que conocía muy bien el Estrecho de Magallanes, paso obligado para las naves para ir del Atlántico al Pacifico y viceversa, a las que ayudaba a pasar y les cobraba un importante “peaje”.  Enterado, Juan Manuel de Rosas de tal maniobra, le negó a Biguá autoridad para la transacción.

Su buena estrella comenzó a opacarse en forma definitiva y finalizada la travesía con Musters, ya avanzada la Campaña del Desierto y a pesar que revistaba en el escalafón militar como teniente coronel, el gobierno demoraba en cumplir con los acuerdos y promesas, por lo que fue perdiendo ascendencia también entre su gente.  Se cree entonces que por estar ya viejo, empobrecido y con su salud deteriorada, busco refugio  en los toldos de su hijo el cacique Papòn, aunque hay dudas sobre el parentesco.

Los últimos datos de la historia dicen que en 1873 se lo vio por la Isla Pavón en muy mal estado físico, en situación de indigente y a pesar de ello tuvo la hidalguía de haber rechazado la ayuda ofrecida, creyéndose entonces que murió en los tondos de Xebel que podría haber sido sobrino o nieto. Los datos históricos aseguran finalmente que Casimiro Biguá fue sepultado de acuerdo al ritual y tradición tehuelche.

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas – Río Negro

 

 

 

 

 

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