Hace solo 9.000 años que los gatos han sido domesticados por el hombre y modificado entonces sus hábitos y conductas, ya que hasta entonces se trataba de un animal considerado mamífero carnívoro, depredador por naturaleza y en su estado salvaje con inclinación a formar colonias o grupos.
En su estado primitivo se lo vinculaba con brujerías y a los de color negro lo asociaban con la desgracia o mala suerte, además, según leyendas, el cruzarse con un gato de esas características era mal presagio. Además, el gato era considerado peligroso para otros animales domésticos por lo que se le colocaba un cascabel para conocer sus movimientos y tener certezas respecto a saber por donde andaba, algo que no era sencillo; por ello, quedó la expresión popular cuando a alguien le encargaban una complicada tarea; “quien le pone el cascabel al gato”
Con el correr del tiempo estos animalitos han atravesado por consideraciones encontradas o antagónicas, ya que en su momento al vinculárselos con brujerías, culpables de la peste bubónica y otros males, se llegó al extremo de quemarlos vivos o arrojarlos de lugares con considerable altura, en procura de su muerte.
No pasó mucho tiempo para que los egipcios decidieran domesticarlos y protegerlos, ya que la ausencia de estos felinos permitió la proliferación de ratas y ratones que causaban daños sustanciales en los graneros. Esta situación forzó la decisión de elevarlos al rango de “sagrados” y aquel que matara un gato pagaba también con su propia vida.
En el Tíbet, en tanto, se los considera desde tiempos inmemoriales guardianes de tesoros, reliquias y templos, posiblemente por su robustez e inteligencia atribuida a la variedad siamesa que se desarrolla en la cima del mundo.
Según estudiosos del comportamiento de animales mascotas, que han analizado las actitudes o reacciones de estos, nos demuestran que en algunos casos puntuales los gatos son más eficaces que los perros.
Esto es así porque la reacción de los perros es inmediata si un extraño ingresa a la casa pero no ocurre lo mismo si a quienes se le reconocen siete y hasta nueve vidas advierte el ingreso de auras negativas o con malas energías. El aura de un gato no solo se presenta en su cuerpo sino también en todo el hogar, la familia y en el territorio marcado.
Se afirma que quienes se comunican con espíritus no permitirán que haya gatos en las cercanías, porque sus auras son tan poderosas que pueden ahuyentar los espíritus.
Se afirma al respecto que en muchos países antes de mudarse a una nueva casa llevan un gato para eliminar las auras negativas o indeseables y generar una energía positiva.
Quienes se ocupan del tema aseguran asimismo que los gatos tienen una muy poderosa fuerza astral o aura, que repele en forma natural las energías y las transforma para bien. Se presume asimismo que si hay una maldición en la casa, tu gato puede protegerte, ya que funciona como un amuleto o talismán y puede ser un escudo ante las maldiciones.
Es más, se asegura que los gatos son maestros en poderes de sanación, en especial cuando se trata de cuestiones emocionales o estresantes, pero también se le adjudica gran capacidad para transmitir la mala suerte y de anticipar acontecimientos.
No se trata de cuestiones mágicas, ni milagrosas, sino que disponen de características más sensibles y detecta situaciones inadvertidas para los humanos, como temblores y terremotos, enfermedades, estados de ánimo, visitas y hasta la muerte. Se ha comprobado que antes de un temblor o terremoto, estos animales se han manifestado nerviosos y con cierta ansiedad, por lo tanto huidizos hacia zonas altas o alejadas.
Estudios al respecto aseguran que esto lo perciben por las almohadillas que disponen en sus patas y su agudizado oído, que les permite también percibir desastres naturales como erupciones volcánicas, ciclones, tsunamis y huracanes.
Entre otras virtudes, se les adjudica a los felinos su capacidad para detectar enfermedades, no solo en sus congéneres sino también en los humanos, ya que existen testimonios de personas que descubrieron que sufrían algún mal luego que su mascota se posara insistentemente en la zona afectada, se mostraran además inquietos y nerviosos, previo a una crisis por el mal y hasta percibir un cambio en el organismo a través del olfato.
Hay testimonios valederos además que nuestros gatos advierten los estados de ánimo y anticipan la llegada de alguna visita, claro que para ello, uno debe estar atento al comportamiento del animal quien dará sus señales mostrándose inquietos y expectantes.
Un amigo que vivía solo en compañía de su gato, al que llamaba “Pancho”, me confió que le prestaba mucha atención a la conducta del animal y que en ocasiones quedo sorprendido por las señales que este le ofrecía frecuentemente.
Mi amigo alquilaba una vivienda y por haber escuchado algunos ruidos extraños, especialmente en la noche, o por detectar que algún elemento de uso permanente había cambiado de lugar sospechaba que junto a ellos habitaba también allí un fantasma o espectro. Su convencimiento al respecto se lo brindo su gato. Cuando algunas noches lo escuchaba maullar insistentemente, como si fuera a enfrentar una pelea y posteriormente correr por distintas dependencias de la casa como si persiguiera a alguien o algo.
Para culminar, me voy a referir al hecho que durante siglos se ha especulado sobre si los gatos son capaces de predecir si una persona está a punto de morir y algunos estudios indican que efectivamente así es. Se asegura que todos los seres vivos segregamos ciertas sustancias cuando nos acercamos al fallecimiento, a raíz de los cambios que sufre el organismo, que los felinos, con su fino olfato, son capaces de percibir.
Por tal razón, existen numerosos testimonios de gatos que han permanecido junto a sus dueños hasta su último suspiro.
Texto: Eduardo Reyes, periodista y escritor de Viedma
Las Grutas – febrero 2022
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