Año 1955, Patagones y Viedma, un servicio de transporte, esfuerzo y trabajo en la Comarca

 

Debido al anuncio del retiro definitivo del servicio de transportes el señor Luis Zagaglia recibe una carta del señor Enrique Mosquera bajo estos términos.

Carmen de Patagones, mayo 23 de 1955

Señor Luis Zagaglia. Presente

Mi buen amigo Zagaglia:

Al tener anuncio de su retiro definitivo del servicio de transportes y posta al que usted consagró los mejores años de su laboriosa existencia no he podido menos de escribirle a usted una líneas como expresión de amistosa despedida, como asimismo de gratitud por los esfuerzos, tan eficaces, dispensados en beneficio de los pobladores de la zona ribereña del río Negro, en el continuo ir y venir a los largo de los caminos entre Carmen de Patagones y General Conesa.

He hablado del camino… En rigor a la verdad no era camino el que conducía de Patagones a General Conesa. Era una simple huella, cortada por numerosos pantanos, algunos de ellos verdaderamente tremendos.

Si mi memoria no es infiel esos lugares de triste recordación, partiendo de Patagones eran conocidos por la “Pampa Dura, el “Chul-Laquin”, el “Bajo del Molino” el tembladeral de “La Salina”, los dos pantanos del campo de “Román” y luego de pasar el Meridiano V°, “Lagunitas”, el pantano del campo de “Ibáñez”, la calle de “China Muerta” imponente por su extensión y por la hondura de las huellas, pasado el pueblo de Guardia Mitre, la pampa anegadiza de los campos de Carante, de Claypole, el arroyo correntoso al salir de “Cerro Francisco”, luego el segundo arroyo en el mismo campo de Claypole y por último el arroyo en el campo de Jones a la llegada de “Boca de la Travesía”. Cada uno de esos sitios tenía su historia y era motivo de preocupación de los viajeros, por las dificultades de cruzar esos barrizales imponentes.

Datan del año 1922 mis recuerdos. Han pasado ya 33 años. Felizmente han desaparecido aquellos baches temibles. Los caminos han sido mejorados. Ya no existen tremedales. No quedan los automóviles y camiones en mitad del camino, abandonados por sus conductores.. Los viajes a lo largo de la ruta son hoy más seguros. Gracias sean dadas a quienes lograron de las autoridades os sucesivos arreglos de esas vías de comunicación que permiten actualmente viajar sin temores ni sobresaltos.

Esto se debe a su inagotable paciencia, a su constancia, estimado amigo Zagaglia. Es usted quien iba de continuo a pedir a las autoridades gubernativas del territorio del Rio Negro los auxilios necesarios en el sentido de mejorar el camino. Los vecinos de Patagones y General Conesa deben a usted reconocimiento por semejante servicio. Si en algo han sido beneficiados por la obra de progreso lo deben a su tesonero esfuerzo, y soy uno de los primeros en reconocerlo asi por cuanto desde mis primeros años de bregar en la (ilegible) lo he seguido a usted apreciando toda la amplitud de su labor incesante y útil.

Ahora, llegada la hora del descanso, me parece justo hacerle presente estas expresiones recordatorias, que no son sino el testimonio de nuestra gratitud por los servicios prestados a los vecindarios de Patagones, Guardia Mitre, de General Conesa y de los numerosos vecinos de otros lugares distantes que han venido en busca de alivio a sus dolencias en momentos de angustia, sabiendo que la Mensajería de Zagaglia, no faltaría a la cita en los días señalados.

Ha sido usted, mi estimado amigo, uno de los conductores de confianza de estos pueblos, desde el día que entro en servicio de la benemérita empresa Mora, hasta el día en que con su “F. N.” comenzó a trabajar por cuenta propia, logrando aíi lanzarse, hasta convertirse en algo grande y fuerte , ne algo imprescindible y algo así como una garantía segura y digna de absoluta confianza para los viajeros, como también como para el Ministerio de Telecomunicaciones, a cuyo servicio ha estado por espacio de unos treinta años, mereciendo en todo momento el aplauso de los usuarios.

Como vecino de estos pueblos, como ciudadano, como propietario de tierras a que ha beneficiado usted, y su acendrada labor de tantos años, me es grato(ilegible) con afecto en esta hora de su retirada al descanso bien ganado, asegurándole todo género de felicidades en el seno de los suyos, en el hogar donde descansara de tantas fatigas y sinsabores pasados en la trayectoria de su vida.

Reciba pues, mi cordial saludo y ser usted dichoso como lo merece y se los desea su amigo

 Firma: Enrique Mosquera.

 Publicado por Jorge Oscar Lima en

Comarca Patagones Viedma Un viaje al pasado (en Facebook)

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